Y así, tanto aquellos que tienen a su cargo actualmente el destino del club, como otros que hoy miran desde afuera pero que se sienten con la autoridad necesaria como para expresar su opinión, tiraron, directa o indirectamente contra el Virrey.
Los resultados adversos, la sensación que el plantel tenía la jerarquía suficiente como para quedarse con el premio mayor y el andar de torneo irregular en el que los trenes fueron pasando uno tras otro, generaron el cóctel de frases explosivas que se dieron en los últimos días.
Dentro de este contexto, con el mismísimo presidente asegurando que "sin títulos es difícil renovar, se trate de quien se trate", el Virrey sabe que estará frente al semestre, el que se viene a partir de febrero del año próximo, más difícil y exigente de su brillante historia en el club.
De todas maneras se sabe que el Virrey cuenta con la suficiente espalda como para hacerle frente a esta adversidad que se genera puertas hacia adentro y que, con tantos años de fútbol, solamente le importa el cariño y el reconocimiento popular.
Otra de las frases del propio Daniel Angelici que quedó picando fue aquella con la que aseguró que "está claro que algo se hizo mal y por eso vamos a hacer cambios que ya están hablados". Claro que el entrenador no aceptaría, bajo ningún aspecto, que estos cambios apunten a sus colaboradores a quienes respalda más allá de los resultados, las lesiones y otras adversidades.
Así están dadas las cosas. Mientras el equipo todavía corre con chances matemáticas en la carrera hacia el título, las críticas, los cuestionamientos y las balas, que parten desde adentro, le pican cerca a Carlos Bianchi.
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