Qué momento tenso se vivió en el segundo entrenamiento de Boca en Casa Amarilla: en la recta final del ensayo, mientras el plantel xeneize realizaba fútbol en espacios reducidos, Leonardo Jara le pegó un patadón feo, descalificador, a Darío Benedetto.
Enseguida se instaló la preocupación en la Ribera porque Benedetto no se movió del lugar donde cayó por un largo rato. El goleador reposó su cabeza en el antebrazo, se tomó el tobillo izquierdo y sus compañeros se acercaron a preguntar cómo estaba. El "9" ni siquiera levantó la cabeza.
A los pocos minutos, tomó fuerzas, se levantó como pudo, rengueando y luego, con mucho cuidado, se paró, pisó firme para ver cómo le respondía el tobillo y expresó dolor y molestia para caminar. En las próximas horas se sabrá si es necesario realizarle estudios.
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