Son los paquetes más tristes que descansan al lado del arbolito. El que los recibe, no suele usarlos. Si te agradece, es por puro compromiso. Diez cosas que no tenés que obsequiar en estas fiestas.
Señoras y señores, se acerca la hora. En unos días llegará la Navidad y desde acá queremos cambiar la historia de la humanidad. Pretendemos combatir el mal, terminar con los clásicos —y pésimos— regalos navideños. Tenemos que pelear contra abuelas, tías y tías abuelas que nos obsequian cosas que no queremos ni necesitamos. Gente que se saca la responsabilidad de hacer feliz a alguien. Gente mala.

Por eso, DIARIO POPULAR te da a vos, que estás pensando qué regalarle a ese familiar que no ves muy seguido, diez cosas que no tenés que poner en la bolsa de Papa Noel bajo ningún concepto. De ninguna manera. Y te vamos a explicar por qué.

1- Colonia/Desodorante

Un clásico. Un clásico nefasto. Los dos se relacionan con el olor. Y el aroma, señores, es muy personal. No está bien imponerlo. Además, si tu sobrino, o nieto, o sobrino-nieto necesita un desodorante es porque contaminó el aire con su mal olor. Digo: dudo que no tenga un desodorante. Dejá que elijan ellos. Ojo: si vas a comprar un buen perfume en un lugar donde permitan cambiarlo, puede llegar a funcionar.

 

2- Pijama

Te dan el paquete verde. El regalo está envuelto en un papel feo, opaco. Lo de adentro es suave: tocás y sentís el pijama. Decepción. Depresión. Cuando levantás la vista, una señora mayor sonríe: "¿Te gustó?", te pregunta. Vos dormís en bombacha, o usás un short cortito. Le decís que sí porque la querés mucho. Pero... ¿en serio un pijama? ¿Te parece?

 

3- Medias

Medias. No hay nada que agregar. Medias. "Ay, gracias, medias, qué lindo, no sabés como las necesitaba". Si regalás eso, es porque no lo querés.


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4- Tarjetas navideñas

Seguro están al lado del arbolito desde las diez de la noche y ellos, mientras comen el vitel toné, todos las miran de reojo con desconfianza. No sirven para nada. Las abren, leen lo que dice —seguramente sea "ojalá terminés muy bien el 2014 y arranqués mejor el 2015"— y probablemente se las olviden tiradas por algún lado del living. Vos, que lo compraste, pensá en el que lo va a recibir. En lo poco que les interesan. O en vos, que tampoco esperás que te regalen una tarjeta navideña.

 

5- Ropa interior

Polémico. Muy pero muy polémico. Algunas mujeres agradecen porque los conjuntos salen caros. Los hombres se quejan porque prefieren usar el bóxer roto antes del calzón deserotizante que compra la tía abuela. Encima, si lo compra en un local lejos de la casa del "afortunado", no lo va a ir a cambiar más. No van, olvidate. A lo sumo, a las chicas, comprales una tarjeta para regalo en un lindo negocio y que ellas vayan y elijan lo que les guste.

 

6- Pañuelos de tela

En verano nadie se resfría. Y para el invierno falta mucho. Ahora existen los de papel. Esmerate un poco más.

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7- Llaveros

Si fuiste al exterior y trajiste motivos con monumentos típicos, quizás, ponele. Si no, la típica pelotita de fútbol, no. En serio: no. Los llaveros no significan nada. Ni siquiera lucen. Están ahí, con las llaves, en un bolsillo o mochila. No tienen sentido.

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8- Tazas

¿Hay un regalo más intrascendente que la taza que dice "en esta taza sólo toma tal"? A mí no se me ocurre nada. Es una taza. Nada más. Si querés obsequiar una taza, si estás con poco tiempo para comprar, que no sea dedicada. Que tampoco tenga dibujitos animados ni cosas raras. Una taza. Blanca. Negra. Verde. No sé, pero que no sea llamativa. Salvo que quieras hacer pasar vergüenza a alguien en el trabajo. Ahí es otra discusión.

 

9- Carteles con nombres para las puertas

El regalo más patético del mundo. "Acá duerme Romina". Abuela, Romina cumplió 20 y duerme con su novio en ese cuarto. ¿Te parece que el nombre de tu nieta para que lo cuelgue en la puerta del dormitorio es un lindo presente? Qué se yo, Abu. Pensemos.

 

10- Productos para baño

Son pintorescos. Algunos quedan lindos: entrar a un baño y verlo lleno de productos genera una sensación de limpieza. Pero nadie los usa. Seamos sinceros, ¿quién le pone sales al agua para darse un baño de inmersión? Mejor dicho: ¿alguien tiene tiempo para cargar la bañadera, ponerla a temperatura y meterse un rato largo? Ojo, también está la espuma, divertidísima para que los chicos jueguen. Y nada más. O la crema corporal... Mejor, buscá una linda remerita.


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