La justicia alertó a los jubilados y pensionados que requieren prestaciones médicas por estar afiliados a la obra social PAMI sobre el accionar de clínicas, sanatorios y médicos particulares de todo el país que, de manera sistemática, cobran el denominado "plus" por atención, una práctica que fue definida como absolutamente ilegal y fraudulenta. Por ello, se pidió oficialmente a los damnificados que realicen la denuncia directamente ante una fiscalía especializada.
La situación fue visibilizada a través de un contundente dictamen de Alejandra Gils Carbó, titular de la Procuración General de la Nación, donde explica que "las exigencias ilícitas conocidas comúnmente como cobro de plus comportan una práctica sistemática que afecta a gran parte de los beneficiarios de los servicios que presta PAMI, generando en ellos una indebida incertidumbre acerca de la atención médica que costea la obra social y la amenaza de no ser atendidos a pesar de tener derecho a una prestación gratuita".
Acerca del tema, Eugenio Semino, titular de la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, dijo que "los casos que se abren por esta problemática son centenares, y se trata de un accionar perverso de los prestadores, que tiene como finalidad quitarle a los afiliados, que constituyen un sector vulnerable de la sociedad, parte de sus ingresos, cuando la ley es clara y tienen derecho a una atención totalmente gratuita".
En un informe publicado en el portal de la Procuración General de la Nación, se pone de ejemplo que los "cobros plus" están discriminados y tarifados. Así, a las consultas le suman 10 pesos, por cada receta los jubilados y pensionados están obligados a pagar 20 pesos, y finalmente se pueden pedir hasta 10.000 pesos para tener acceso a una operación de cataratas. Todo es una estafa, para el afiliado, pero también afecta al PAMI, ya que el organismo abona a sus prestadores por los servicios que brinda.
"Los jubilados (víctimas de este tipo de maltrato institucional de parte de profesionales y establecimientos médico-asistenciales) sufren un condicionamiento para acceder a los servicios ofrecidos. La práctica consiste en exigir el pago de una suma de dinero extra en base a argumentaciones que no se ajustan a la realidad, como la no cobertura de la atención práctica requerida o la falta de pago por parte del Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSJP). Así, estos actores abusan de la confianza y vulnerabilidad de los adultos mayores", sostiene el texto que se puede leer en la página Fiscales.gob.ar.
Al brindar mayores detalles sobre la modalidad fraudulenta, se afirma que "el accionar alcanza a numerosos servicios médicos, sociales y especiales: al momento del otorgamiento de turnos al paciente, consultas, realización de estudios de laboratorios, exámenes de alta complejidad, intervenciones quirúrgicas y provisión de prótesis".
"Frente a esas situaciones, los afiliados se ven obligados a abonar un servicio o práctica que, en la mayoría de los casos, está cubierta íntegramente por la obra social nacional. En algunas situaciones ocurre que el médico involucrado cobra dos veces por la prestación brindada: un pago exigido ilegítimamente al afiliado y el otro abonado por PAMI, que para ello utiliza fondos públicos provenientes del Tesoro Nacional, de aportes de los trabajadores en actividad y de los jubilados", se explica en el informe.
Todas estas situaciones ilegales son recepcionadas por una fiscalía especializada que investiga estos delitos, a cargo de Pablo Piqué. "Las conductas identificadas por la Unidad Fiscal no solamente afectan a los destinatarios directos de la atención, sino que repercuten negativamente en el acceso a la cobertura de los servicios de salud declarados de interés público por la Ley 19.032 de creación del instituto previsional", se argumenta desde la Procuración.i
Desde la fiscalía especializada en temas relacionados al PAMI se afirmó que "visibilizar estas conductas de maltrato a los ancianos es el primer paso para reconocer, tratar y prevenir su aparición", y precisó que "reconocer el problema no significa solamente sancionar, sino que por el contrario implica alertar a la sociedad sobre su existencia, para indagar sobre ellas y buscar soluciones".
En ese sentido, se remarcó "lo indispensable de estas tareas para que las personas de la tercera edad puedan encontrar el apoyo y la información necesaria para advertir, sobrellevar y denunciar estas exigencias ilícitas". ¿Cómo hacer la denuncia? Por correo electrónico a ufi-pami@mpf .gov.ar; por teléfono a la línea gratuita 0800-555-3368, o en los números (011) 4328 7361/ 8634/4952/7376/6096/7132. Asimismo, por correo tradicional a Sarmiento 657, entrepiso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Código Postal 1041. Y se puede concurrir personalmente, en la sede de la unidad, de 9 a 15.
En consultas realizadas a los propios afectados, se detectó que los afiliados se veían obligados a abonar cada consulta que hicieran a su médico de cabecera, o también afrontar la totalidad del costo de una operación de cataratas a la que debían someterse, pese a que forma parte del Programa Médico de PAMI, que es totalmente gratuito. Estos casos alcanzan, según se indicó en la fiscalía, "para ponderar los efectos nocivos de estas prácticas inescrupulosas de los profesionales de la salud, que lejos de ubicarse en su posición de garantes con sus pacientes, llevan a cabo una modalidad de maltrato al no brindar la respuesta esperada en ese vínculo médico-paciente donde debe primar la confianza".
"Es un tema que desde la Defensoría de la Tercera Edad venimos trabajando hace mucho también con la UFI-PAMI. Es una problemática realmente complicada, que nos preocupa porque se vuelve sistemático y afecta el bolsillo de los jubilados y pensionados, que son los que siempre pagan los platos rotos", dijo Eugenio Semino, titular del organismo.
Para el experto, "se torna complejo concretar sanciones una vez descubierto el hecho fraudulento, y también debemos sumar que en muchos lugares del país hay un sólo prestador y la alternativa que tienen los afiliados está ubicada a muchísima distancia, en lugares muy lejanos, entonces no se denuncian estas situaciones de abuso".
"Está muy bien que desarrollemos políticas para que el propio beneficiario pueda denunciar, pero tenemos que saber que muchas veces le cuesta. Es un círculo complejo. Tenemos cientos de denuncias, a las que tratamos de darle curso. En general, los prestadores tienen la excusa para cometer estos abusos de que los aranceles que reciben no les alcanzan. Esto ocurre desde médicos de cabecera hasta sanatorios y clínicas", dijo Semino.
Según contó el especialista, "uno de los últimos casos que entraron tiene a un afiliado de Entre Ríos a quien le pidieron 2.500 pesos para realizar una biopsia".
"En muchos casos, el adulto mayor no sabe que puede denunciar, porque se desconoce esa posibilidad y porque no quiere tener problemas, ya que tiene temor de sufrir consecuencias al ser paciente", dijo Semino. Y agregó que "se recomienda, a pesar de todo, realizar la denuncia, porque estas prácticas son realmente perversas".
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