Bebidas azucaradas, salchichas y snacks dominan la mesa diaria y se vinculan con obesidad, diabetes, cáncer y menor expectativa de vida.
Los alimentos ultraprocesados en países como Estados Unidos representan hasta el 60 % de las calorías diarias, más del 50 % en Reino Unido y superan el 40 % en Australia y Canadá. Gaseosas, pizzas congeladas, salchichas, gomitas y snacks fueron desplazando a las comidas frescas, sobre todo en la alimentación infantil, al pasar de ser algo ocasional a ocupar un lugar central en la dieta diaria, tanto de adultos como de chicos.
Especialistas advierten que su consumo habitual se asocia con obesidad, diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y distintos tipos de cáncer. También se estudia su vínculo con trastornos de ansiedad e incluso con el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) en niños, debido a ciertos aditivos y colorantes.
Los ultraprocesados son formulaciones industriales hechas a partir de sustancias derivadas de alimentos, como azúcares, aceites, almidones o proteínas aisladas. Se obtienen de cultivos como maíz, trigo o soja, y de producción animal intensiva. Luego atraviesan procesos químicos, como hidrogenación o hidrólisis, y se les agregan saborizantes, colorantes y conservantes para mejorar textura y gusto.
El resultado es un producto listo para consumir, de larga duración y bajo costo de producción, con alto contenido calórico, exceso de azúcar, grasas no saludables y sal, y bajo aporte de fibra y nutrientes esenciales.
Una serie publicada este 27 de febrero en la revista científica "The Lancet" advirtió que grandes corporaciones impulsan estos productos mediante estrategias políticas para proteger sus ganancias. La Organización Mundial de la Salud conformó un grupo de trabajo para elaborar nuevas guías de consumo.
Los especialistas coinciden en una recomendación básica: reducir al mínimo estos productos y priorizar alimentos frescos o mínimamente procesados.
Entre los productos señalados como más perjudiciales están las bebidas azucaradas, que encabezan la lista por su relación directa con diabetes y obesidad, según la nutricionista Natalia Pavlyuk. También los cárnicos procesados, salchichas y embutidos, las galletitas industriales, bollería, golosinas, comida rápida y papas fritas de paquete.
Para reconocerlos conviene leer la etiqueta: si la lista incluye jarabe de alta fructosa, aceites hidrogenados, proteínas hidrolizadas o aditivos como emulsionantes y colorantes, se trata de un ultraprocesado.
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