La imagen recreada a partir de las marcas del Santo Sudario reavivó el debate sobre la reliquia atribuida a Jesucristo.
Una imagen hiperrealista del supuesto rostro de Jesucristo comenzó a circular tras la publicación de un video, donde se muestra el resultado de un trabajo realizado con inteligencia artificial, a partir de la reconstrucción de los patrones, marcas y rasgos visibles en el Santo Sudario de Turín, una tela de lino que, según la tradición cristiana, habría envuelto el cuerpo de Jesús después de la crucifixión.
El procedimiento consistió en cargar en un sistema de IA distintas indicaciones técnicas, conocidas como “prompts”, para que el programa interpretara la imagen difusa del lienzo y generara un rostro humano con volumen, proporciones y textura de piel. El resultado fue una representación detallada que rápidamente captó la atención de usuarios interesados en temas religiosos e históricos.
El Santo Sudario de Turín, también llamado Síndone, es una de las reliquias más estudiadas y discutidas del cristianismo. Se trata de una tela que muestra la figura frontal y dorsal de un hombre con marcas de lo que se interpretan como heridas de crucifixión. Para los creyentes, se trataría de la impronta del cuerpo de Jesús de Nazaret; para otros sectores, su origen sigue siendo materia de debate científico.
l rostro fue creado mediante algoritmos que analizaron las formas impresas en la tela.
A lo largo de los años, distintos estudios analizaron la tela desde perspectivas históricas, químicas y forenses. Algunos análisis de datación la ubicaron en la Edad Media, mientras que otras investigaciones cuestionaron esos resultados. Hasta el momento, no existe consenso definitivo entre la comunidad científica.
La reconstrucción digital interpreta las marcas del histórico lienzo conservado en Turín.
La aparición de esta reconstrucción digital no aporta pruebas nuevas sobre la autenticidad del Sudario, pero sí suma una herramienta tecnológica que permite ver con mayor claridad la figura impresa en la tela. Especialistas señalan que la IA interpreta datos existentes y los traduce en imágenes probables, pero no confirma hechos históricos.
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