Un informe de la Unión Kiosqueros de la República Argentina advierte sobre el alarmante estado de situación del rubro. "Para no cerrar, muchos dejaron las avenidas para atender en los barrios por una ventanilla", comentan desde la entidad

Las avenidas de los grandes centros urbanos del país fueron durante décadas la disputa en el rubro de los kioscos. El flujo de transeúntes significaba ventas, muchas ventas. Pero en los últimos tres años se convirtieron en lo contrario. Por tal motivo, en ese lapso de tiempo hubo más de 25.000 locales que bajaron sus persianas, de acuerdo a una alarmante cifra de la UKRA -Unión Kiosqueros de la República Argentina-.

La entidad que supo contabilizar más de 120 mil comercios de este tipo a lo largo y ancho del territorio, a agosto de este año apenas logró unos 33.000. Un número que podría ser el reflejo de un remanente que superó una crisis que los golpea con aumentos de alquileres, caída drástica del consumo interno, nulo control por parte del Estado y, desde hace poco tiempo, la aparición de verdulerías porteñas con venta de golosinas, alfajores y gaseosas.

"Nuestra situación es crítica. Le pedimos al Gobierno ayuda pero no nos responde, porque estamos hablando de tres años continuos de poca venta, aumento de tarifas, alquileres", precisó con notable desesperación Adrián Palacios, presidente del organismo, a lo que agregó una noticia que acaba de enterarse: el Grupo Ferrero incrementará el precio de toda su línea de productos.

La firma produce los huevos Kinder, los Ferrero Rocher y las pastillas Tic Tac, entre otros, y si bien no son de los más vendidos en una época en la que se acerca la primavera, Palacios lo definió como "otra causa más" que agudiza el problema del contexto.

El viernes de la semana pasada, la UKRA le pidió al gobierno de Mauricio Macri ser incluidos en la rebaja del Impuesto al Valor Agregado a cero debido a que tras las elecciones primarias sus proveedores les incrementaron los precios de los productos en un 15%.

La solicitud fue para alfajores, galletitas, turrones, barras de cereal, jugos, aguas minerales, sodas, gaseosas, chicles y pastillas.

"Nos siguen sin responder y vemos que solamente benefician a los grandes mayoristas. Ellos compran sin el IVA y nos venden los productos a nosotros con el IVA", comentó en diálogo con POPULAR.

La crisis generó cambios en los kiosqueros. Debido al aumento de alquileres y tarifas, varios empezaron a trasladarse a lugares menos concurridos pero accesibles, alejados de las avenidas. E incluso se notó un gran aumento de los llamados kioscos de atención por ventana. Esto es, básicamente, una casa y el expendio por una ventana de la misma. Se volvió a lo familiar sin paso previo.

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Otro de las modificaciones en la rutina trata sobre la compra de golosinas en los supermercados, acaso la gran competencia para el rubro en la última década. "Como el mayorista es caro, ya hay kiosqueros que van directo al supermercado, que es un poco más barato", enfatizó Palacios.

Pero más allá de los constantes aumentos que golpean al sector, hay otro que refleja una falta de control por parte del Estado. Desde UKRA denuncian la presencia de verdulerías que también comercializan golosinas, a pesar de estar habilitadas solamente para lo primero.

El kiosco, el rubro que se cree que nació en Argentina, transita por un estado de crisis y busca oxígeno para evitar el flagelo diario que significa levantar una persiana en este 2019.

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