Mañana de sol y tarde nublada. El segundo mes del año presentó idéntica inestabilidad que el anterior. En cuanto a concurrencia, Mar del Plata registró la mayor cantidad de visitantes de los últimos 22 años.
Cambió el mes pero no las condiciones climáticas de este verano tan impredecible como irregular. Los pronósticos hablaban de un domingo a pleno sol y con temperaturas más acordes a la época, por arriba de los 30 grados. Pero el día no termino de armarse nunca y la máxima sólo llegó a los 28, con la presencia una vez más- de un viento insistente que decoró la jornada desde bien temprano.

La mañana, y algunas horas después del mediodía, ofrecieron el mejor panorama. Porque el sol brilló e hizo sentir su calor, había pocas nubes y si bien el viento norte soplaba, no era un impedimento para disfrutar de la playa y del mar, algo revuelto y con olas de poca altura pero bastante alteradas.

Pero un rato después de las 14, un frente nuboso empezó a acercarse desde el sur y, en poco tiempo, todo el cielo quedó encapotado. Allá por las 15, algunas gotas cayeron por distintas playas, que obligaron a la gente a mirar para arriba y preguntarse si había que empacar o se trataba de una amenaza pasajera.

Finalmente no pasó nada. Con cielo gris, la playa siguió abierta. Eso sí, pese a tratarse de un domingo, la presencia sobre la arena fue menos nutrida, algo que no significa que haya menos gente en la ciudad, sino que se trataba justo de la fecha de recambio. Por eso, los grandes tumultos se vieron principalmente en el corazón mismo de Mar del Plata, donde sus calles se vieron desbordadas entre los que se iban y los que llegaban. Así, varias cuadras con autos estacionados en doble fila (descargando o cargando el equipaje) generaron algunas molestias y un desorden mayor al habitual.

Este marco de recambio que cayó justo en a mitad del fin de semana, generó también algunos malentendidos entre propietarios e inquilinos, porque mientras los primeros pretendían que los ocupantes de enero dejaran la vivienda el 31, muchos de los que habían alquilado hasta ese día pretendieron hacer el "check-out" en la mañana de ayer, detalle que incrementó la confusión por las calles.

Lo cierto que, en las playas, la mayoría de las caras son nuevas. El sábado por la tarde se despidieron "hasta el año que viene" los de enero, mientras que ayer, los pocos sobrevivientes que quedaban del primer mes del año, se encontraron con vecinos desconocidos, casi todos pálidos o a medio tostar.