La administración de Barack Obama, según publicó el diario The Washington Post, se reunió con los abogados argentinos y con quienes representan a los ahorristas y tomaría una decisión.
Funcionarios de los departamentos de Justicia, del Tesoro y de Estado norteamericanos se reunieron con los abogados de la Argentina y de los fondos buitre que litigan contra el país ante la Justicia de Nueva York por la deuda pública.
Así lo publicó ayer el diario The Washington Post, que señaló que el gobierno de Barack Obama evalúa "tomar una medida inusual" como sería "involucrarse en la disputa" legal "a favor de la Argentina".
El encuentro con los letrados se registró el viernes y, según la versión publicada, incluyó a funcionarios del Departamento de Justicia de los Estados Unidos así como a "una docena de representantes del Tesoro" y del Departamento de Estado.
"Una batalla legal y de lobby de diez años que enfrenta a un prominente donante republicano (el titular de Elliott Management, Paul Singer) contra el gobierno de la Argentina ha llamado la atención de la administración Obama, que podría terminar apoyando a la Argentina", señala la nota publicada ayer en el sitio web del Washington Post.
El diario evaluó que la Casa Blanca, a través del Departamento de Justicia podría involucrarse en la disputa legal "antes de que la Corte Suprema" se lo pida.
Además, la publicación recordó que en el marco del juicio que los fondos buitre NML (controlado por Elliott Management) y Aurelius llevan contra la Argentina en Nueva York, el Departamento de Justicia ya hizo presentaciones para apoyar la posición de la Casa Rosada.
Si bien el vocero del Departamento de Justicia, Peter Carr, evitó dar una versión oficial sobre el tema, el matutino norteamericano citó diversas fuentes que participaron del encuentro y señalaron que en estas horas la Casa Blanca analiza tomar algún tipo de medida en el marco de la batalla legal que entra en su recta final.
La posibilidad de que la administración de Obama se involucra más fuertemente en el caso forma parte de la agenda política en Washington, a pesar del enfriamiento de relaciones con América Latina.