Hugo es "Checo" y da clases desde hace unas tres décadas en escuelas rurales de la provincia de Chaco. Después de que su sobrino periodista –Javier Álvarez- difundiera la imagen que emocionó a todos, jura no entender por qué. Por qué Efraín y no todos los otros chicos que cargan una historia similar y se pierden en el anonimato.
Porque en la escuela N° 239, Pedro Inchauspe, "esto" es cosa de todos los días.
Después se supo más: Efraín es uno de los 18 chicos que egresaron el lunes. Efraín pertenece a la comunidad aborigen de los Qom y camina todos los días 6 kilómetros para llegar al colegio. Efraín es "sensible, responsable y estudioso", no faltó nunca a clases en todo el año y por eso se recibió como abanderado.
"Tenemos muchos chicos como él", dice Hugo, marcando el patrón de la dura realidad que atraviesan otros tantos que no se llaman Efraín y van a la misma escuela. Esa escuela ubicada a 18 kilómetros de la localidad Pampa del Indio, sobre la ruta provincial N°3. Todos venidos de un pueblo cuyo origen es, en el 90 por ciento de los casos, aborigen y humilde.
Después se supo por qué. Cuando tomó la palabra Hugo durante el acto de egreso, contó que cuando era maestro de tercer grado tenía 25 alumnos y 18 de sus alumnos ahora son egresados. "Con eso me quebré. Muchos padres estaban entre lágrimas. En 30 años nunca me pasó estar todos tan emocionados. Fue una fiesta", le dijo a Telefe. Y le dijo también que los chicos van por el plato de comida pero también para aprender. Las necesidades son grandes.
Efraín quedó a cargo de su abuelo y de su abuela porque su madre se fue del pueblo. El abuelo Ángel lo acompaña cada día hasta el colegio. Van a pie (el año que viene cursará la secundaria en una escuela que queda a 7 kilómetros). Celeste, la hermana de Efraín, recorre el mismo trayecto pero en bicicleta: fue la beneficiaria de la donación que hizo una de las fundaciones que ayudan a la comunidad. "Sumando Manos", por ejemplo, es una de ellas y aporta para el desayuno y la merienda diarios.
Después de la foto que comenzó a circular en Twitter y en Facebook, llovieron los llamados. El teléfono de Javier Álvarez, el promotor involuntario de esta historia, no paró de sonar. A la 1AM del miércoles seguía sin darle descanso. En diálogo con DIARIO POPULAR, resume: "Me llamó alguien del entorno de Juan Sebastián Verón para ofrecer bicicletas. En las últimas horas me habrán ofrecido unas 40. No entiendo nada: no esperaba esta repercusión".
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