La Policía Metropolitana reprimió a la prensa en varias oportunidades con balas de goma, gases lacrimógenos y gas pimienta en el Borda, cuando médicos y pacientes intentaban que no se derribe un taller protegido, que luego fue derribado.
En forma indiscriminada, los cientos de efectivos atacaron a camarógrafos de televisión, fotógrafos y periodistas de distintos medios de comunicación.
A pesar de que el gobierno de Mauricio Macri pregona la libertad de prensa, la policía porteña, por orden funcionarios de la Ciudad, reprimió a los periodistas, destacaban los legisladores presentes en el hospital neuropsiquiatrico.
En la represión en el barrio
porteño de Barracas también le pegaron a un camarógrafo de la
agencia de noticias Télam Gabriel Eiriz; a Pepe Mateos, fotógrafo de Clarín; y a Mario Ricci, un
camarógrafo de C5N, quien recibió un balazo de goma.
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