Después de la aprobación de una excepción al Código de Edificación, la obra se desaceleró hasta paralizarse por completo en 2015

Hace siete años, el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, reclamaba a sus legisladores la aprobación de una excepción al Código de Edificación para poder cerrar un millonario negocio inmobiliario: la construcción de un lujoso hotel en su distrito, y el primero de su categoría en el Sur del Gran Buenos Aires.

En un rápido trámite, los ediles cumplieron su voluntad y el proyecto comenzó a tomar forma. Con el correr de los años se fue desacelerando y se paralizó por completo en 2015, cuando el desinterés de la cadena Howard Johnson por continuar con esta obra era manifiesto.

Tras dos años de inactividad, en el amplio lote ubicado en avenida Meeks y Colombres, en el coqueto barrio Las Lomitas, empezó a registrarse la descarga de materiales y algunos trabajos, que no estarían destinados a la finalización del hotel, sino a una nueva torre de viviendas exclusivas, según sospechan desde sectores de la oposición, que entienden que de ser así la excepción aprobada debería caducar. Y se preguntan, quiénes son los que sacarían provecho de esta situación.

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La excepción otorgada en 2011 a través de la Ordenanza Nº 13.460 permitía levantar una superficie de 6.400 m2, que incluía el hotel -una torre de 26 pisos-, dos locales comerciales, un complejo de viviendas, una sala de convenciones y un centro cultural. Ello se reforzó con la declaración de interés municipal por parte del Concejo Deliberante, a través de la Ordenanza Nº 13.821.

Fin desvirtuado

Al constarse movimientos de obra en el lugar, el concejal radical Marcelo Pellegrini -que en su momento se opuso al proyecto- presentó un pedido de informes al Ejecutivo sobre cuál sería el destino de esa ‘mole’, dejando en claro el desinterés de la cadena hotelera por proseguirlo. El Ejecutivo aún no dio explicaciones de ningún tipo.

Al respecto, el edil considera que ‘ante la eventual adecuación de la superficie hotelera en monoambientes desvirtúa la intención aprobada en la excepción al código de edificación’, en un proyecto que ronda los 20 millones de dólares. Así, recuerda que la Ordenanza 13.460, en su artículo 5º determina la caducidad automática de esta normativa “en caso de desistimiento de la gestión”.

Pellegrini explicó que la obra paralizada se encuentra sin cartel reglamentario y se desconoce quiénes son sus responsables legales.

El edil opositor, además, cuestiona que por semejante inversión “la comunidad no haya recibido compensación alguna”.

En su proyecto, menciona que transcurrido más de dos años desde el abandono de la obra, la estructura en cuestión no presenta cartel de obra ni otra identificación visible

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