Diego Maradona pasó el segundo día junto a su padre. El Diez llegó al Sanatorio de Los Arcos pasadas las siete de la tarde manejando su camioneta. En el interior estaban Gianinna, su hija menor, Rocío Oliva, su pareja, y Matías Morla, su abogado. La situación por la que está pasando el padre del astro hizo que quedaran de lado cualquier tipo de diferencias, entre las hijas de él y su actual pareja.
Una muestra de madurez en el entorno del ex jugador y que sin dudas suma mucho para tratar de recuperar a Don Diego. El hombre más mimado y querido del entorno, logró en dos días lo que parecía un imposible. El martes estuvieron en la sala de espera Claudia Villafañe junto a Verónica Ojeda. La primera mujer del Diez conoció a Dieguito Fernando y hasta se animó a jugar un rato mientras Vero visitaba a Don Diego.
Y este miércoles se vivió otra imagen que seguramente fortalecerá el alma del padre del Diez. Es que en el asiento trasero de la camioneta estaban sentadas Gianinna y Rocío. A un lado quedaron los dardos que cruzaron en su momento, ya no se habló de las diferencias y todos hicieron fuerza para que puediera salir adelante.
Es que se necesitarán todas las ondas para que pase por este duro y complicado momento de salud. A los 87 años, sus pulmones están muy comprometidos y si bien los médicos están haciendo todo lo posible, la realidad es que lo que esperan es un milagro.
La salud de Don Diego Maradona sigue preocupando a todos sus familiares, amigos y quienes lo sienten como uno amigo ya que es el padre del ídolo máximo del fútbol argentino. Apenas pasado el mediodía, las autoridades del Sanatorio de Los Arcos dieron un nuevo parte médico donde no hubo ninguna variación con respecto a lo que marcaron a principio de semana.
Diego Maradona visitará otra vez a su padre el jueves por la tarde. El Diez anoche se fue a su casa en el barrio de Tigre y sigue bien de cerca la evolución de su padre. Las noticias que llegan desde el Sanatorio no son las mejores. En algún momento de la tarde del martes se pensó en poder empezar a bajar la cantidad de drogas que se le suministraban para ver como reaccionaba. Pero por lo que cuenta el parte no hubo variación por lo que cada día que pasa es más complicada la situación.
Esta no es la primera vez que Don Diego está en terapia intensiva por complicaciones en su salud. A los 87 años, el padre del Diez ya pasó por varios desafíos y a todos logró superarlos. El año pasado ya había estado al borde de la muerte por una neumonía pero los médicos lograron sacarlo adelante. "Creo en Dios y en el Papa Francisco. Ellos lo van a ayudar a salir", dijo el Diez en la puerta del Sanatorio. Hoy parece que serán ellos los encargados del milagro.
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