Fomentar una cultura del encuentro. Ese es el objetivo que, a rasgos muy generales, tiene la organización sin fines de lucro Scholas Occurrentes. Se trata de la única fundación pontificia del mundo, “oficializada” por el propio Papa Francisco.
Esto de “fomentar la cultura del encuentro” es amplio y hasta podría aplicarse a casi cualquier actividad en sociedad. Sin embargo, Scholas no sólo apunta a destinatarios particulares (jóvenes), sino que utiliza como herramienta un eje fundamental de toda comunidad: la educación.
A pesar de tener raíces religiosas –fue impulsada por el Papa Francisco cuando era sencillamente Jorge Bergoglio-, la integración a la que apunta esta ONG no distingue cruces ni banderas: trabaja con escuelas y comunidades educativas tanto públicas como privadas, de todas las confesiones religiosas y laicas para “restablecer el pacto educativo”.
Así, en las distintas sedes que multiplicó alrededor del mundo (190 no sólo en Latinoamérica, sino también en ciudades de países como España e Italia y, próximamente, abrirá una nueva en Haití) implementa los programas que apuntan a fortalecer la construcción de ciudadanía, la capacitación en oficios, la transmisión de valores por medio del deporte y el arte, y el trabajo y cuidado del medio ambiente.
“Los jóvenes piden a gritos cambios”, dice el presidente de Scholas, José María del Corral, en una charla con DIARIO POPULAR. Y lo que viene a dejar sentado esta ONG es que la juventud “no tiene que esperar a que vengan los adultos a hacer esos cambios. Los tienen que hacer ellos mismos”.
Diario Popular —Eso sería como barrer con la “mala prensa” que suele tener la juventud que pareciera que se la quiere mostrar “perdida” y sin objetivos claros.
José María del Corral —Sí, claro. Pero esa mala prensa no viene sólo de los medios ¿eh? También viene de los docentes y de los dirigentes. A veces se cree que a los jóvenes hay que enseñarles y explicarles. Y, en realidad, hay que escucharlos. Hay que estar dispuestos a que los jóvenes cuenten cosas que no se animan. Que no esperen que vengan los adultos a hacer las cosas, que las hagan ellos. Y de eso se trata nuestro trabajo: les enseñamos a hacer política, pero no de la partidaria, política en serio, como herramienta que transforma.
Para del Corral, los colegios hoy son “jaulas” que, en lugar de integrar, desintegran: “dividen de acuerdo a la raza, a la religión, a la capacidad adquisitiva… desde el delantal y el uniforme dividen”, detalla.
“Pero estas distinciones no están en los chicos, están en nosotros, los adultos, que somos los que en general se las transmitimos”, destaca del Corral. “El trabajo que hacemos en Scholas es la demostración constante de que los chicos no discriminan ni odian. Ellos quieren generar cambios, sin importar la raza o la religión del de al lado”, resume.
La llegada de Scholas Occurrentes en distintas partes del planeta demuestra, para su presidente, “la fuerza que tiene el Papa Francisco en el mundo, desde que era sólo Bergoglio”.
Presente en más de 190 países con una red de 400 mil escuelas, Scholas Occurrentes adquirió nivel pontificio a partir de la firma de un quirógrafo de Francisco en agosto de 2015 y a fines de 2016 inauguró su primera sede en la capital italiana, en un edificio del Vaticano en el barrio de Trastevere.
“El Papa sigue siendo nuestro jefe”, dice del Corral y anticipa que en los próximos días se reunirá con Francisco en Roma. En pocos meses, comenzará la construcción de una sede en la villa 31, que se hará por iniciativa del Gobierno porteño, mediante la figura de mecenazgo.
Del Corral habla con Diario Popular desde España, ya que hace tan sólo tres días plantó un olivo en el Vicente Calderón –el ahora ex estadio del Atlético de Madrid-, junto a Enrique Cerezo, presidente del club madrileño. Es que la organización fue elegida entre otras muchas del mundo para jugar el último partido de despedida en ese campo.
Todo lo recaudado será donado a los programas de la fundación. “Una vez más, el fútbol nos sorprendió”, dice. El dato de color: el equipo de Scholas le ganó 5-4 al Atleti.
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