A las 10 de la mañana en punto, Melchor, Gaspar y Baltasar descendieron de un taxi vestidos con sus túnicas, sus coronas, sus sandalias franciscanas y sus barbas reglamentarias para comenzar el recorrido en la misma esquina histórica que hoy ocupa un local de ropa femenina.
Sonrientes, los tres reyes magos se posaron en la puerta del negocio y las fotos, las selfies y los videos no tardaron en aparecer: “¿Melchor, le mandás un saludo a mi sobrina Felicitas? Decile que se tiene que portar bien”, le pidió una mujer vestida con ropa de oficina que caminaba por la calle Florida.
El objetivo, añadió, es “darle un poco de fantasía, alimentar la imaginación de los chicos y devolver la ilusión y la memoria de los tiempos felices”.
Algunos de los bares notables que tiene la ciudad de Buenos Aires oficiaron de “estaciones imaginarias” para que los Reyes Magos se acerquen a los niños -tal como hicieran sus abuelos y padres- y se tomen fotografías.
El recorrido comenzó a las 10 desde la ex tienda Gath y continuó su recorrido por el Bar Iberia (Avenida de Mayo 1196) y Los 36 Billares (Avenida De Mayo 1271).
Los Reyes siguieron su viaje por el barrio de Almagro, en Las Violetas (Rivadavia 3899) para terminar en el viejo Buzón (Neuquén 1100).
“Siempre es tiempo de rescatar lo que pasa al olvido”, advirtió Evangelista mientras un grupo de turistas se tomaban fotos con los Reyes en la puerta de London City bajo una lluvia intempestiva y torrencial.
“¿Qué tienen que hacer los chicos para recibir sus regalos?”, le preguntó un hombre a Melchor mientras lo filmaba con su teléfono.
Y Melchor contestó: “Portarse bien, hacer caso, dejar agua, pasto para los camellos, los zapatos y acostarse temprano”.
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