Una joven australiana descubrió que su novio la engañaba con una ex pareja y lejos de separarse encontró una ingeniosa, y dolorosa, forma de castigarlo.
Ni flores, ni bombones, ni una noche de pasión, lo que la mujer pidió para recomponer la relación fue que él se sometiera a que ella le agarre su miembro y lo apriete varias veces con una plancha de pelo caliente.
Ya con su consentimiento, ella introdujo varias veces el pene de su pareja en la planchita y le provocó quemaduras de tercer grado.
Los médicos que atendieron a la víctima consideraron que la recuperación total le demandará un mínimo de veinticuatro meses.
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