La medida, concretada mediante el decreto 95/2018 y publicada en el Boletín Oficial, se llevó adelante luego de que en 2017 se realizara la transferencia de un conjunto de juegos (Loto, La Quiniela, La Solidaria, entre otros) a la Ciudad de Buenos Aires.
Ariel Baigorria, delegado de la Junta Interna de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en la Lotería Nacional, había explicado, en aquel entonces, a POPULAR que “después de la primera disolución (cuando transfirieron el control y la jurisdicción del juego la Ciudad de Buenos Aires) quedamos ciento noventa empleados de planta permanente, con antigüedades de entre veinte y treinta años, y catorce contratados temporalmente hasta diciembre de 2018”.
En la actualidad, el número de empleados disminuyó a la mitad producto de los retiros voluntarios que los trabajadores optaron por aceptar ante la incertidumbre y el temor de quedarse en la calle sin percibir suma alguna.
Además, desde la Junta Interna manifestaron que “si se crea un ente federal de regulación de juego, los empleados de Lotería deberán ser absorbidos por el mismo” y así “poder continuar con la fuente laboral”.
Por último, los dirigentes gremiales denunciaron que “por cómo avanza el tema” consideran que las autoridades están “tratando de cerrar antes de fines de 2018”.