Los actores, dos personajes de la escena nacional explican su visión de la realidad político-sindical. Llegan casi al mismo tiempo a la cita en un bar de Barrio Norte. Se saludan con un afectuoso abrazo. Intercambian información sobre un colega que está internado y luego se consultan sobre mujeres: "Seguís con esa chica" pregunta uno. Llega el café y el momento del reportaje.
-Diario Popular: ¿Cómo influye el debate político actual en los actores? ¿Sienten que existe una división oficialismo-oposición? .
-Luis Brandoni: Con algunos compañeros nos hemos dejado de hablar porque yo soy radical y no pienso como ellos. Hay heridas que van a tardar mucho en cicatrizar.
-DP: Desde el punto de vista laboral ¿Qué le reconocen a este gobierno?
-L.B.: Que en diciembre de 2006 se reglamentó la Ley del Intérprete, que permite que actores y bailarines cobren cuando sus trabajos se repitan en cualquier medio de comunicación público.
-Lito Cruz: En julio de este año se reglamentó la Ley del Doblaje que establece que todos los contenidos audiovisuales que se emitan por TV deberán estar doblados al castellano por actores y locutores argentinos.
-DP: Vayamos para atrás en el tiempo, hace 40 años, ¿cuáles eran los motivos de lucha de la Asociación Argentina de Actores?
-L.B.: En la historia de la Asociación de Actores (A.A.A) hay un antes y un después del año 64. Ese año asume el Movimiento Lista Blanca donde estaban compañeros como Carlos Carella, Pepe Soriano y Jorge Rivera López, entre otros. Ellos, que por esos días eran jóvenes y trajeron una novedad, la de cobrar nuestros honorarios por medio de la AAA. Entonces se empezó a depositar el dinero en el sindicato, y cada uno pasa por allí a cobrar. Antes ibas a cada canal, a cada teatro, había atrasos... La centralización del pago fue un modelo para otros sindicatos en el mundo.
-L.C.: Durante los primeros años de los '70, se crearon las secretarias en todo el interior del país, para beneficio de los actores de las provincias. Otro punto importante fue la aparición del videotape. Fue un adelanto, porque antes, la televisión se hacía en vivo. A partir de ahí surge una modificación grande en la vida de los actores, porque hubo que empezar a levantarse temprano para grabar... Muchos nos queríamos matar...
-DP: ¿Cómo valorizan hoy la actuación del Sindicato de Actores?
-L.C.: A nosotros el sindicato nos jerarquizó y nos dio una institucionalidad importante. Sobre todo a los jóvenes. Antes éramos contratados por los productores. Pero después, todos debían pasar por el sindicato que nos protegía de las injusticias. En la época de Brandoni por ejemplo, venían y nos decían: "No depositaron el dinero de los sueldos, no hagan la obra". Y no se hacía.
-L.B.: No hacían falta piquetes de huelga. Era solo un llamado telefónico. Alguien decía: "Muchachos, se para". Y paraba desde el actor más encumbrado hasta el más joven e inexperto. Y hubo muchos de estos casos, siempre por falta de pago
-L.C.: Yo recuerdo casos en los que un actor le decía al productor: "No puedo actuar". Y si me preguntaban porqué. "Ah no sé, preguntale al sindicato", decía yo. Entonces vos no tenías responsabilidad de tu decisión sino que era algo colectivo. Uno no se exponía, el que lo hacía y ponía la cara, era el sindicato que hacía cumplir la ley.
-DP: ¿Hoy el Sindicato no los defiende igual?
-L.B.: Nosotros éramos dirigentes gremiales ad honoren, no cobrábamos un mango. No cambiamos nuestra profesión por ser dirigentes gremiales. Aparte teníamos un gran arraigo en la sociedad porque cuando se salía a protestar, salían los primeros actores a la cabeza. Y además hacíamos otras cosas. Durante varios años ALPI hacía la campaña anual, y los actores que salíamos con las alcancías por la Avenida Santa Fe a pedir la colaboración. Esa era la inserción social que tenía el sindicato. Esa unidad sindical estaba más allá de la ideología política de cada individuo, de cada actor. Y no solo eso, sino que compañeros de diversas ideologías participábamos juntos de la dirección del sindicato. Era un sindicato por demás democrático, nos hemos presentado a elecciones juntos: gente del peronismo, del radicalismo, del socialismo, porque el objetivo era uno solo. Las diferencias políticas no existían como dirigentes. Después cada uno votaba lo que quería, pero esas divisiones no existían.
-DP: Les vuelvo a preguntar, ¿Cómo analizan la actividad del sindicato?
-L.C.: Están por una cosa política.
-L.B.: Hoy el sindicato es kirchnerista y punto. Y a mí no me representa.
-DP: ¿A ustedes los han invitado a la Casa Rosada cuando hay actos por leyes que involucran a actores?
-L.B.: No, no, no sé si me han invitado (fastidioso).
-L.C.: Si, pero yo no participo. Estoy de acuerdo con Luis, a mí no me importa la política, me importa mi profesión. Entonces mientras la política ayuda a la profesión yo estoy de acuerdo, pero si no ayuda yo no puedo participar. Yo pertenezco a algo que es mi profesión, puedo estar más o menos de acuerdo con decisiones políticas, pero no pertenezco a una facción. Nuestro trabajo es conseguir leyes del teatro, ordenanzas municipales para el teatro independiente, esté quien esté. El objetivo es conseguir instrumentos legales para el teatro independiente y que esos trabajadores puedan defender esa ley u ordenanza de por vida, independientemente de los gobiernos que haya.