Juan Pablo II protagonizó una gira histórica que todavía permanece en la memoria colectiva por su magnitud, su impacto político y la impresionante movilización popular que generó.

Argentina volverá a recibir a un Papa después de casi 40 años. La última vez que un Sumo Pontífice pisó suelo argentino fue entre el 6 y el 12 de abril de 1987, cuando Juan Pablo II protagonizó una gira histórica que todavía permanece en la memoria colectiva por su magnitud, su impacto político y la impresionante movilización popular que generó.

No fue un viaje cualquiera. Karol Wojtya llegó invitado por el gobierno de Raúl Alfonsín, en un momento clave para la joven democracia argentina. Apenas tres años antes, el Vaticano había sido determinante para evitar una guerra entre Argentina y Chile por el conflicto del Canal de Beagle, mientras que el Congreso debatía la Ley de Divorcio Vincular y el clima político era cada vez más tenso. Apenas tres días después de la despedida del Papa comenzaría el levantamiento carapintada encabezado por Aldo Rico.

Juan Pablo II dio una misa en la Avenida Nueve de Julio.

Juan Pablo II dio una misa en la Avenida Nueve de Julio.

Durante seis jornadas frenéticas, el pontífice recorrió buena parte del país, pronunció 26 discursos, visitó diez ciudades y movilizó a unos cuatro millones de personas. Fue el tramo final de su 33° viaje apostólico fuera de Italia y una de las giras más exigentes de todo su pontificado.

Juan Pablo II en su papamóvil local.

Juan Pablo II en su papamóvil local.

El avión que trasladaba a Juan Pablo II aterrizó el 6 de abril de 1987, a las 16, en el Aeroparque Jorge Newbery. Apenas descendió de la escalerilla, besó el suelo argentino, una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo. Lo esperaba el presidente Raúl Alfonsín, quien luego lo recibió en la Casa Rosada y le obsequió un rosario confeccionado en plata y rodocrosita, la piedra nacional. Desde el histórico balcón saludó a una Plaza de Mayo completamente colmada.

La grúa que usó Juan Pablo II como Papamóvil en su viaje a la Argentina

La grúa que usó Juan Pablo II como Papamóvil en su viaje a la Argentina

Lo que vino después fue una verdadera maratón logística. En apenas seis días visitó Buenos Aires, Bahía Blanca, Viedma, Mendoza, Córdoba, Tucumán, Salta, Corrientes, Paraná y Rosario, además de realizar distintos actos en Luján y cerrar la Jornada Mundial de la Juventud en la avenida 9 de Julio. En algunas jornadas llegó a atravesar cuatro provincias en menos de trece horas, prácticamente sin descanso.

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Uno de los datos menos conocidos es que el Papamóvil utilizado durante esa gira fue construido especialmente en Argentina sobre el chasis de una pick-up Chevrolet C-30 perteneciente a un vendedor de sodas cordobés. Conservó parte del motor y del chasis originales, mientras que la cabina blindada fue adaptada especialmente para cumplir con las exigencias de seguridad del Vaticano.

También dejó mensajes dirigidos a distintos sectores sociales. En el Mercado Central, ante unas 300.000 personas, les pidió a los dirigentes sindicales que no limitaran su tarea únicamente a discutir salarios o jornadas laborales y reclamó una sociedad más justa basada en la dignidad del trabajo. Horas después, frente a empresarios reunidos en el Luna Park, los convocó a poner la producción y la riqueza al servicio del bien común.

El cierre de la gira también quedó en la historia. El 12 de abril de 1987, un millón de personas colmaron la avenida 9 de Julio para participar de la misa del Domingo de Ramos y de la II Jornada Mundial de la Juventud, la primera que se celebró fuera de Roma. Allí, Juan Pablo II entregó cinco crucifijos representando a los cinco continentes y consagró nuevamente al país a la Virgen de Luján antes de despedirse de los argentinos.

SU PRIMERA VISITA

La primera visita de Juan Pablo II fue en junio de 1982, en plena dictadura cívico-militar. El entonces sumo pontífice, elegido en el cónclave de octubre de 1978, fue recibido por la Junta Militar, encabezada por el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri, quien se arrodilló al saludarlo al descender del avión.

Fueron 31 horas de un viaje prácticamente improvisado, para traer un mensaje de paz al país, que se encontraba en las postrimerías del conflicto bélico con el Reino Unido por las Islas Malvinas, que había iniciado en abril. El Papa llegó el 11 de junio y la guerra terminó el 14.

Juan Pablo II fue recibido por el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri.

Juan Pablo II fue recibido por el presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri.

Juan Pablo II había estado en Gran Bretaña a fines de mayo de ese año, en una visita programada con antelación. Pero por la guerra, y para equilibrar la posición del Vaticano en el conflicto, el líder de la Iglesia Católica decidió arribar también con su misión pacificadora en Buenos Aires, donde miles de fieles lo recibieron con un entusiasmo desbordado.

En su breve pero trajinado paso por el país, que incluyó una visita a la Catedral Metropolitana, a la Casa Rosada y dos misas, una en Luján y otra en el barrio de Palermo, el Santo Padre contó con el Papamóvil, especialmente diseñado para sus recorridos.

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