Amanda Todd, la chica canadiense de 15 años que se mató al sufrir bullying, habría tenido más de un acosador según la conclusión que sacan los investigadores tras la aparición de un nuevo set de fotos.
Las nuevas fotografías íntimas de Amanda Todd fueron tomadas por una cámara digital, presuntamente por ella misma, poco menos de un año después de las primeras y mientras las primeras imágenes eran usadas por el acosador para extorsionar a la chica, las segundas eran publicadas en sitios dedicados a este tipo de contenidos.
Según el perfil psicológico trazado por los investigadores, el correspondiente al ciberacosador que han estado buscando, no coincide su uso con el camino seguido de estas últimas fotografías.
La hipótesis que ha cobrado fuerza es que se trata de un segundo criminal, menos enfocado a atormentar a la pequeña Amanda como el primero, que sólo usó las nuevas fotos íntimas de Amanda Todd para intercambio en las redes clandestinas de ese tipo de material. Lejos de aproximarse al esclarecimiento de la ruta ciminal que llevó al suicidio de Amanda Todd, este nuevo descubrimiento deja en evidencia el complejo mundo de la vulnerabilidad adolescente y las extorsiones y amenazanas que giran en su intimidad en estos tiempos.
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