
"Desde hoy prometo al futuro Papa mi incondicional reverencia y obediencia", dijo Benedicto XVI, primer papa en haber renunciado a su pontificado en siete siglos.
Tras esas palabras, el Papa se despidió uno por uno de los purpurados, entre los que había algunos de los que más suenan para sucederlo al frente una Iglesia sacudida en los últimos tiempos por los escándalos y las intrigas.
Ese encuentro fue la primera actividad de la agenda oficial de la última jornada del pontificado de Joseph Ratzinger, el papa alemán de 85 años que tras ocho años en el trono de Pedro tomó la decisión de renunciar alegando "falta de fuerzas".
El santo padre recibió a los cardenales en la Sala Clementina del Vaticano, entre ellos dos argentinos: el arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, quien llegó ayer a Roma; y Leonardo Sandri, que reside aquí y se desempeña como prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales.
Bergoglio y Sandri participan de las reuniones de congregaciones que comenzarán el lunes para analizar la actualidad de la vida de la Iglesia y definir el perfil que necesita tener el nuevo conductor tras la renuncia de Joseph Ratzinger.
Una vez que estén en Roma los 115 cardenales electores, se decidirá la fecha de inicio del cónclave, que, estiman, sería entre el 9 y el 11 de marzo.
Encabezados por Angelo Sodano, decano del colegio cardenalicio, los dignatarios expresaron su "profundo afecto" por el sumo pontífice, así como su gratitud y acompañamiento hacia la figura de Benedicto.
En la tarde de hoy, cerca de las 17, el Papa se trasladará desde el patio vaticano de San Damaso al helipuerto, con una custodia de la Guardia Suiza y su secretario personal, monseñor Georg Gaenswein.
Tras recibir el saludo del cardenal decano Angelo Sodano, partirá hacia la residencia apostólica de verano de Castelgandolfo, a 30 kilómetros de Roma.
Allí será recibido por las autoridades locales, el alcalde y el párroco del pueblo, ante quienes saludará a la diócesis, en lo que se convertirá en su último acto de su pontificado de 8 años.
En tanto, cientos de fieles llegados a Roma para ser parte de estas jornadas históricas en la vida de la Iglesia comenzaron esta mañana a congregarse en la Plaza San Pedro, para rezar y acompañar a Benedicto XVI en sus últimas horas en el Vaticano.
A las 20, la hora en que habitualmente deja de trabajar, Ratzinger dejará de ser Papa y el cardenal camarlengo Tarcisio Bertone -encargado de la transición- ingresará en los aposentos pontificios del Palacio Apostólico, inutilizará el anillo del pescador que uso Benedicto y declarará la denominada "sede vacante" hasta la designación del próximo sumo pontífice.