El desastre nuclear más grande del mundo dejó secuelas que todavía persisten. "Aprendimos a convivir", dicen los sobrevivientes
A 26 años la ‘maldición de  Chernobyl sigue presente‘, afirma Serguei, un padre de familia que vive en Pakul, a 50 kilómetros del reactor de la central atómica que explotó la noche del 26 de abril de 1986 y provocó el desastre nuclear más atroz de la historia.

‘No tengo más miedo de Chernobyl. Al principio estaba muy estresado, necesitamos tiempo pero ahora aprendimos a convivir‘, expresó Serguei.

La familia del hombre participa en un programa socio-económico de la asociación Green Cross, fundada por Mijail Gorbachov y presente en Ucrania desde 1999.

La directora del programa internacional de medicina social de Green Cross, Maria Vitagliano, ítalo-suiza,  explicó que sus planes en la región son múltiples.

Los planes, detalla Vitagliano, están pensados para la población que viven en zonas contaminadas en diversas partes del mundo, "de modo prioritario a los niños y a las mujeres de las comunidades".

En Ucrania, los primeros pasos fueron centrados en los niños y en la posibilidad de realizar tareas terapéuticas para ayudarlos.

También contaron con asistencia médica y una dieta concebida para reforzar sus sistemas inmunológicos

Luego se realizaron planes para las madres, para ayudarlas a manejar las incertidumbres y las atenciones necesarias en cuanto a cuestiones sanitarias y alimenticias

También se hicieron foco en los temas económicos al otorgar micro-créditos a cooperativas pequeñas de criaderos de conejos, que representaban un dinero extra para las familias. ‘Buscamos mejorar las condiciones de vida de estas poblaciones‘, aseguró Vitagliano
Larisa, madre soltera de cuatro niños, que vive con sus padres en Pakul y es otra de las beneficiarias de los programas de Green Cross.

Larisa está contenta porque Dimitri, de 12 años, pudo participar en un campo terapéutico y la pequeña Victoria que tiene dos años fue atendida en el hospital de Kieve, gracias a la ayuda de Green Cross.

La familia de Larisa vive en condiciones de extrema pobreza y para el futuro sólo sueña con ‘una casa cálida‘ para afrontar el invierno crudo del país. Tras el incidente de  Chernobyl, Pakul nunca fue evacuada. En cambio, fueron trasladados los habitantes de Lokotkiv.

Hoy , dicha ciudad prácticamente desapareció y sólo resiste el cementerio al que se acercan personas para dejar flores en las tumbas de sus seres queridos.

La ciudad de Pripyat también está desierta y se convirtió en una ciudad fantasma de la zona de exclusión.

El 27 de abril de 1986 más de mil ómnibus evacuaron a la población entera de la ciudad, entre ellos estaba la familia de Prokopov Villya.

Hoy, Prokopov tiene 72 años y siempre trabajó en la central. El 26 de abril estaba llegando al trabajo en bicicleta.

Desde lejos, el hombre vio el reactor destruido, entendió el peligro pero no dio marcha atrás.
Continuó pedaleando e ‘hice mi trabajo‘, relató el hoy anciano viudo, cuya esposa murió poco después del desastre como consecuencia de un cáncer.

Prokopov vive en Slavutich, la ciudad nueva construida para acoger a los desplazados a raíz del desastre nuclear.

El hombre de 72 años es uno de los ‘liquidadores‘ del reactor, como con llamados los hombres y las mujeres que luego de la catástrofe trabajaron para apagar el incendio y frenar el desastre
Esta madrugada participó en la ceremonia en honor a los héroes y a las víctimas de Chernóbil que se realiza cada 26 de abril y la 1.23 por los habitantes de Slavutich.

La ceremonia nocturna y silenciosa se realiza en la plaza principal de la ciudad, donde se encuentra el memorial de Chernobyl.

Todavía hoy, la vida de cerca de 20 mil habitantes de Slavutich, a 50 kilómetros de Chernobyl está vinculada al a central.

Un tren especial une Slavutich con Chernobyl. Atraviesa Bielorrusia y paisajes plano bellos, muchos de los cuales son inaccesibles porque aún están contaminados.

Todos los reactores de la planta fueron cerrados en el 2000, pero cerca de tres mil personas siguen trabajando en el sitio, que continúa siendo controlado y de a poco desmantelado.

Fuente: ANSA

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