El asediado presidente de Ucrania y los líderes de las furiosas protestas que sacuden el país instaron a una tregua, dijo la oficina del mandatario en un breve comunicado anoche. El exhorto se produce después que el presidente Viktor Yanukovich se reunió con los principales líderes de las protestas que desembocaron el martes en violentos enfrentamientos que han dejado al menos 26 muertos. El comunicado no dio detalles de lo que implicaría una tregua o cómo implementaría.
Horas antes, cuando nada hacía suponer el acuerdo para la tregua se registraban incendios en el centro de Kiev y arreciaba la resistencia, el presidente ucraniano reemplazó al jefe de las fuerzas armadas del país y el ejército anunció que participaría en una operación nacional antiterrorista para restaurar el orden, aumentando sus poderes. La medida, anunciada en un decreto por el presidente Viktor Yanukovich, ocurrió un día después de que murieron 26 personas y más de 425 resultaron heridas en enfrentamientos entre la policía y manifestantes en el desparramado campo de protesta en el centro de Kiev.
El anuncio es de mal agüero para cualquier esfuerzo de reconciliación entre el gobierno de Yanukovich y los manifestantes que han exigido su renuncia durante casi tres meses. Funcionarios han calificado frecuentemente a los manifestantes como "terroristas". El anuncio además llegó antes de una reunión de emergencia mañana en Bruselas, donde ministros de la Unión Europea dijeron que considerarían sanciones contra los responsables por la violencia en Ucrania.
Ayer, manifestantes ucranianos tomaron el correo central en Kiev y resistieron un operativo policial para desalojarlos de la principal plaza. La violencia política, que causó cientos de heridos y es la peor en Ucrania desde su independencia de la Unión Soviética, agrava una crisis que empezó hace tres meses y expresa una vieja disputa de fondo por la identidad de esta nación de 46 millones de habitantes dividida entre adherentes a Rusia y a Occidente.
Tal como quedó dicho, los manifestantes opositores tomaron el edificio del correo central en Kiev, ubicado frente a la Plaza Independencia, luego de que otro inmueble cercano que ocupaban, la Casa de los Sindicatos, se incendiara ayer durante violentísimos choques con la policía cuando ésta intentó desalojar la plaza. Miles de manifestantes armados con bombas y fuegos artificiales quemaron barricadas y varias carpas para levantar un muro de fuego y defender la plaza, que ocupan desde hace tres meses y que se ha convertido en un símbolo de sus protestas contra el presidente, el prorruso Viktor Yanukovich. Densas columnas de humo negro seguían elevándose ayer al cielo desde el parcialmente quemado campamento opositor unas 24 horas después del inicio de la carga policial sobre la plaza.
Paralelamente, los cancilleres de la Unión Europea (UE) fueron convocados a una reunión extraordinaria para hoy en Bruselas para evaluar posibles sanciones a funcionarios ucranianos responsables de la violencia, según confirmó la responsable de Política Exterior y Seguridad Común, Catherine Ashton.
En París, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, dijo que Estados Unidos podría sumarse a las sanciones contra Ucrania para presionar al gobierno a dialogar con la oposición, que comenzó sus protestas en noviembre cuando Yanukovich se negó a firmar un acuerdo comercial con la UE por presunta presión rusa. Rusia, por su parte, reaccionó a la violencia acusando a Occidente de instigarla por haber apoyado los reclamos de los opositores.
La mayoría de los habitantes del oeste del país habla ucraniano y es opositora a Yanukovich, quien en cambio cuenta con un vasto apoyo en el sur y este de la nación, donde predominan las personas que hablan ruso y que quieren vínculos estrechos con Moscú. La oposición exige la renuncia del presidente, en el poder desde 2010, y elecciones anticipadas, pero el mandatario se muestra dispuesto a resistir hasta el final.
Ayer, Yanukovich acusó a los manifestantes de la violencia y dijo que los líderes opositores "cruzaron una línea roja cuando llamaron a la gente a las armas". "Llamo otra vez a los líderes de la oposición a que tracen un límite entre ellos y las fuerzas radicales, que están derramando sangre y provocando enfrentamientos con las fuerzas de seguridad", dijo el mandatario en un comunicado citado por la cadena CNN. "Si no quieren abandonar la plaza, entonces deberían reconocer que están apoyando a los radicales".
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