Militantes islamistas decapitaron a un jefe de la policía y retuvieron a varios rehenes, incluido un cura, en el sur de Filipinas, donde el presidente Rodrigo Duterte impuso una ley marcial para frenar el accionar de los terroristas.
“El jefe de la policía de Malabang fue detenido cuando volvía a su casa en un control operado por mal-vivientes y creo que le decapitaron en el lugar directamente”, declaró el presidente para justificar la ley marcial impuesta en el sur de del país asiático.
Cabe destacar que el jefe del Estado impuso la ley marcial el martes por la noche en la región de Mindanao, cuando combatiente que juraron lealtad a la organización yihadista Estado Islámico (EI) se enfrentaron a las fuerzas de seguridad e incendiaron edificios en la localidad de Marawi.
El presidente advirtió que la implantación del régimen de excepción recordaría a los tiempos de la dictadura. Se trata no solo de poner fin a los combates en Marawi sino también de afrontar la amenaza islamista inspirada en la organización Estado Islámico a través de Mindanao.
Los combatientes islamistas irrumpieron en una catedral de Marawi y capturaron al padre Chito Suganob, así como a otras personas, según el presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas, Socrates Villegas.
Los combates de Marawi estallaron tras un ataque de las fuerzas de seguridad contra un supuesto escondite de Isnilon Hapilon, considerado como el jefe del EI en Filipinas.
Estados Unidos considera que Isnilon Hapilon es uno de los terroristas más peligrosos del mundo y le puso a su cabeza un precio de cinco millones de dólares. Hapilon es igualmente uno de los líderes de Abu Sayyaf, grupo islamista especializado en secuestros.
Un centenar de combatientes islamistas respondieron incendiando edificios y otras maniobras de distracción, según el ministro de Defensa, Delfin Lorenzana.
Ante la amenaza, miles de ciudadanos huyeron de Marawi, localidad de 200.000 habitantes.
Los opositores de Rodrigo Duterte, iniciador de una polémica guerra contra la droga que ha dejado miles de muertos, confesaron sus temores de que utilice las cuestiones de seguridad para imponer una forma de autoritarismo.
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