Más ocho mil personas debieron ser evacuadas de sus hogares por las intensas llamas que se esparcen por los bosques de California, en donde al menos cinco mil bomberos intentan apagar el fuego.
Entre los más grandes focos estaba el incendio de Alamo, en el condado de San Luis Obispo, que más de 100 kilómetros cuadrados aún está bajo llamas y fue solo contenido en un 15%, estimaron las autoridades del estado.
Parte del fuego alcanzó una central eléctrica ubicada en el valle de San Fernando y la destrucción provocó el corte total del suministro a más de noventa mil casas.
El incendio Wall, en el condado Butte, destruyó al menos veintitrés viviendas y amenazaba a otras cinco mil más en el área de Oroville, a 70 millas al norte de Sacramento.
La "combinación de altas temperaturas, sequedad y vientos, son condiciones propicias para el avance de los incendios forestales", dijo Scott McLean, portavoz de la agencia estatal californiana de protección contra incendios Cal Fire.
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