Según los cálculos de la NASA, el bólido que cayó en los Urales medía unos 17 metros de largo y entró a la atmósfera a la increíble velocidad de 65.000 kilómetros por hora, 30 veces más de la que desarrolla un avión Concorde.
La NASA estimó que el meteorito de al menos 10 toneladas que el viernes se desintegró en la atmósfera y desató una lluvia de fragmentos rocosos en los montes Urales rusos, causando heridas a casi 1.200 personas, tuvo una energía de 500 kilotones, un poder como el de 30 bombas atómicas similares a la lanzada en Hiroshima.
"Un acontecimiento de esas características, con una lluvia de trozos del cosmos, se registra una vez cada cien años o más", dijo ayer Paul Chodas un experto de la NASA
El meteorito que el viernes desperdigó sus fragmentos hasta en seis ciudades de Rusia, estalló a unos 20 kilómetros de altura sobre la Tierra, dijeron los especialistas de la agencia norteamericana.
La mayor parte de los daños causados fueron consecuencia de la onda explosiva que destrozó miles de ventanas en la región rusa de Cheylabinsk, a unos 1.500 kilómetros al este de Moscú, precisaron, a su vez, autoridades rusas.
La agencia espacial estadounidense indicó que, en base a sus estudios, el cuerpo celeste de unos 17 metros de largo entró en la atmósfera terrestre a una velocidad de 18 kilómetros por segundo, lo que supone casi 65.000 kilómetros por hora, es decir. "Eso es 30 veces más rápido que un avión Concorde", comparó Chodas.
"Cuando una bola de fuego es de ese tamaño, numerosos meteoritos pueden alcanzar la superficie y es probable que en este caso lo hayan hecho varios de gran tamaño", dijo el experto. Los datos infrasónicos recogidos indican que la caída del bólido, desde su entrada en la atmósfera hasta la desintegración, duró 32,5 segundos, y su señal fue recogida por once de las 45 estaciones de seguimiento situadas en 35 países.
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