El Presidente de los Estados Unidos busca cercar a uno de sus principales enemigos, Corea del Norte, con el apoyo del resto de los países de la región. Acá, todos los detalles

Donald Trump afronta la gira más extensa de un presidente de Estados Unidos por Asia en los últimos 25 años, una travesía que cuenta, entre otros objetivos, con uno que es primordial y que tiene a Corea del Norte en el centro de la escena: encontrar un consenso con los países más importantes de la región en pos de poner en jaque a ese territorio desde el cual, de la mano de su mandatario Kim Jong Un, a la par de un discurso encendido, se lanzaron una serie de misiles a modo de prueba que amenaza con un conflicto a nivel nuclear.

En ese sentido, por caso, en su escala por Corea del Sur, el principal exponente de la Casa Blanca fue recibido por una multitud que le expresó su satisfacción por considerar que su participación, con la verborragia que lo caracteriza, es vital para mermar un avance del vecino. Sin embargo, en contraposición, también salieron a escena los detractores, aquellos que resaltan que una respuesta que eleve aún más la vara belicista por parte de la principal potencia del planeta decantará en un peligro superior.

Por lo pronto, a la par de las palabras, los movimientos se desarrollan. Y las fuerzas navales de Washington y Seúl dieron inicio este sábado, en el Mar de Japón, a unas maniobras militares en las que saltan a la vista tres portaaviones norteamericanos, además de otros once barcos de guerra equipados con sistema de defensa, y, a su vez, varios navíos de origen surcoreano, certificando la demostración de fuerza masiva más importante de la última década.

Esa pauta en el agua se asocia al testimonio previo de Trump en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, que tuvo lugar en Vietman, donde remarcó que "el futuro de la región y de su gente no puede ser rehén de las retorcidas fantasías de conquista violenta y chantaje nuclear de un dictador".

La respuesta no se hizo esperar y a las pocas horas desde Pyonyang lanzaron su diatriba. "La posesión de armas nucleares fue una opción justa e inevitable para defender nuestra soberanía nacional y la dignidad y derechos de existencia y desarrollo de nuestro pueblo ante las crecientes amenazas nucleares y el chantaje de los EEUU y sus movimientos hostiles", fue el retruque.

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Así la situación, la escalada discursiva parece no tener un cierre, y la preocupación aumenta, aunque la premisa del presidente estadounidense, con su fiel estilo, no radica tanto en apaciguar los ánimos sino en encausar esas fuerzas a debilitar a ese rival. No es extraño, entonces, que en el diálogo con China ese ítem estuviera presente, dado que Pekín es el principal sostén económico de Corea del Norte.

Pero ese problema geoestratégico no es el único en la palestra. El otro que adquiere fuerza es el financiero, con un cambio de roles que cada vez se consolida más, pues mientras Trump apela al proteccionismo, pauta elemental de su presidencia, su par chino, Xi Jinping, aboga por una apertura comercial sin precedentes. Y ese conflicto de intereses también se puso sobre el tapete en la gira del norteamericano. ¿Por qué? En ese convite en Vietnam, mientras uno pregonó la necesidad de apuntalar sólo acuerdos bilaterales, el otro insistió con organizaciones más abarcativas.

La visión del magnate neoyorquino es la que mantiene desde su asunción en enero, cuando ya en su primer día rompió lazos con el Acuerdo Transpacífico (TPP) que reúne a un gran caudal de miembros de ambos costados del océano. Y hoy lo continúa, a tal magnitud que, mientras le pone obstáculos al Tratado de Libre Comercio de América del Norte, con México y Canadá, sostiene que la clave para entender a “Estados Unidos primero”, es buscando las ventajas comparativas en diseños binacionales y no mayúsculos.

En esta cuestión la respuesta tampoco se hizo esperar: El TPP se relanzó con fuerza este fin de semana, y si bien los involucrados saben que la fortaleza económica es menor, porque no cuentan con el espaldarazo de la principal potencia mundial, sí avanzaron en otros puntos que le dan jerarquía internacional. Y allí un ganador es Japón, ya que obtiene espacio en la zona en desmedro norteamericano, haciéndole un poco de sombra a China. En tanto que se podría considerar a EEUU con cierta pérdida de terreno, no por la faceta financiera, sino por la política; aunque no es nada, claro está, que la herramienta bélica, “a modo de persuasión”, tal el latiguillo usado, no pueda volver a poner las piezas en su lugar.