Dos personas murieron y seis resultaron heridas en un tiroteo en el estacionamiento de una iglesia mormona en Salt Lake City, estado de Utah, mientras se realizaba un funeral.
Al menos dos personas murieron y otras seis resultaron heridas tras un tiroteo ocurrido el miércoles por la noche en el estacionamiento de una iglesia mormona de Salt Lake City, en el estado de Utah. El ataque se produjo mientras en el interior del templo se desarrollaba un servicio funerario, aunque las autoridades descartaron que el hecho haya tenido motivaciones religiosas.
El episodio tuvo lugar alrededor de las 19.30 (hora local) en la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, ubicada sobre Redwood Road. Según informó la policía local, ocho personas fueron alcanzadas por disparos durante un altercado que se habría iniciado en el estacionamiento del lugar.
De los heridos, al menos tres permanecen en estado crítico tras haber sido trasladados a distintos hospitales de la zona, precisó el portavoz del Departamento de Policía de Salt Lake City, Glen Mills. “En el estacionamiento se produjo algún tipo de altercado y fue entonces cuando se efectuaron los disparos”, explicó el funcionario.
Testigos que presenciaron el ataque describieron la situación como “bastante aterradora” y manifestaron su alivio porque la violencia no se produjo dentro del templo, según consignó el canal local KUTV. Hasta última hora del miércoles no se habían registrado detenciones y las autoridades no lograron determinar si actuó un solo atacante o más de uno.
Pese a que el móvil del hecho aún no fue esclarecido, el jefe de la Policía de Salt Lake City, Brian Redd, afirmó que se cuenta con “pistas firmes” y sostuvo que no se trató de un ataque aleatorio. Además, remarcó que la investigación no considera al tiroteo como un hecho motivado por razones religiosas.
Tras el ataque, se desplegó un amplio operativo de seguridad con más de un centenar de vehículos policiales y helicópteros que sobrevolaron la zona. El perímetro alrededor de la iglesia permaneció cerrado durante toda la noche y las autoridades pidieron a la población mantenerse alejada del lugar mientras continuaban las tareas investigativas.
El tiroteo se produjo en un contexto de creciente tensión social en Estados Unidos, marcado por recientes episodios de violencia armada y protestas vinculadas a nuevas políticas migratorias. Según datos de la organización Gun Violence Archive, en 2025 se registraron 407 tiroteos masivos en el país, con más de 14.600 víctimas fatales, lo que vuelve a poner en el centro del debate el problema de la violencia armada.