"Creo verdaderamente que tendría sentido para Corea del Norte venir a la mesa y hacer un acuerdo que sea bueno para la gente norcoreana y para la gente del mundo entero", afirmó el magnate estadounidense.

El presidente estadounidense, Donald Trump, en su visita oficial a Seúl, envió ayer una señal de conciliación a Corea del Norte, después de observar “buenos progresos” en el conflicto norcoreano, aunque volvió a advertir a Pyongyang que Washington está listo para “usar toda la fuerza” en caso de ser necesario.

“Creo verdaderamente que tendría sentido para Corea del Norte venir a la mesa y hacer un acuerdo que sea bueno para la gente norcoreana y para la gente del mundo entero”, afirmó el magnate estadounidense.

Trump formuló estas declaraciones tras reunirse con su homólogo surcoreano Moon Jae-in y visitar a los militares estadounidenses y surcoreanos desplegados en la base de Camp Humphreys.

El mandatario expresó su esperanza en que las tensiones en la península coreana puedan “ser resueltas para que todo se resuelva’.

En Corea del Sur, segunda etapa de su primera misión en Asia, el magnate logró tranquilizar al aliado más cercano en la zona junto con Tokio, amortiguando la amarga retórica convertida en una suerte de insulto cuerpo a cuerpo con el líder de Kim Jong-un.

En una conferencia de prensa junto al presidente Moon Jae-in en Blue House, sede oficial de la presidencia surcoreana, Trump explicó que no tenía deseo de “usar la fuerza”, pero Estados Unidos “está listo para usar toda la gama del potencial militar, si es necesario.

Trump afirmó que Pyongyang representa “una amenaza nuclear global” y pidió a Rusia y China aumentar la presión sobre Corea del Norte, con una estricta coordinación y pidió que todas las naciones implementaran “las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU’.

Además exhortó a “cesar por completo comercio y negocios con Corea del Norte”. El magnate aseguró de querer defender a Estados Unidos y a aliados de la amenaza de Pyongyang con todas las herramientas disponibles, poniendo en claro que Washington tiene un “potencial militar inigualable’.