La Escuela 204 de Catán permanece cerrada porque no le repusieron distintos elementos robados durante el verano, mientras que varios colegios tienen problemas cloacales y en los baños.
Pese a la finalización del paro docente, las clases no comenzaron en la Escuela 204 del barrio Los Alamos de González Catán, a raíz de la falta de aulas y de mobiliario y distintos elementos, consecuencia de dos robos sufridos durante las vacaciones. En otros colegios, en tanto, el ciclo lectivo comenzó con desborde de líquidos cloacales y en obras, mientras que los establecimientos de Virrey del Pino afrontan la superpoblación, con mayoría de cursos con 40 alumnos. Lo reveló a este medio el secretario adjunto de la seccional La Matanza del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), Roque Bettinelli, quien recordó por otra parte que si hoy no hay acuerdo con la Provincia por los salarios, la próxima semana habrá un nuevo paro de 48 horas, el martes y miércoles. El gremialista precisó que en la Escuela 204 -ubicada en General Rivas y Dungenes, a casi 20 cuadras de la Ruta 3, a la altura del kilómetro 32,500, en el barrio Los Alamos- “las clases no empezaron por la falta de aulas y de mobiliario, ya que durante las vacaciones hubo dos robos muy grandes, y no repusieron los distintos elementos sustraídos”.
Pozos ciegos tapados Bettinelli dio cuenta luego que otros colegios afrontan distintos problemas. Así, el 57 de Virrey del Pino tiene los pozos ciegos tapados, mientras que en las escuelas 120, 211 y 515 (especial) y el Jardín 1009 del barrio La Justina de González Catán “está pendiente la instalación de una bomba para llevar los líquidos cloacales a una planta depuradora, que por lo que nos dijeron se demoró en el puerto, por trámites en la Aduana. Mientras tanto, esos líquidos se derraman a la calle”. Posteriormente indicó que la Escuela 139 de Villa Celina “se instalaron baños químicos, ya que desde el año pasado están en obra los baños”. Citó luego el caso de la primaria 202 de Virrey del Pino “donde los chicos tienen clases en el laboratorio y hay lista de espera para inscribirse en primer año. En la mayoría de los establecimientos de esa localidad hay superpoblación, con divisiones de 40 alumnos, que requieren maestros de apoyo”.