Los simpatizantes que asocian ese hecho ocurrido hace casi tres años con la realidad deportiva de hoy, no pueden sacarse de la cabeza las implicancias que tuvo para Colón el retiro, primero, y destrucción, después, de una figura de la patrona de Santa Fe que coronaba el estadio dese 2001, cuando fue donada por el director técnico uruguayo Jorge Fosatti.
Una derrota por dos a cero ante el clásico rival de la ciudad, Unión, fue el detonante para que algunos integrantes del entonces primer equipo de Colón consideraran que ese resultado y otros también adversos, tenían que ver con la imagen que estaba en lo alto de una de las tribunas y a la mala suerte que, a su entender, generaba.
Uno de esos jugadores, Ariel Garcé, quien precisamente estuvo en la cancha en el partido que Colón perdió ante Atlético Rafaela hace ocho días pero vistiendo la camiseta de La Crema, fue el que llevó ese resquemor a la acción y un día de agosto de 2011 se encargó de bajar con la ayuda de su hermano y una grúa la imagen, de la que nunca se supo nada más. La razón fue simple: fue despedazada a golpes.
La ausencia en el estadio de la virgen de dos metros cincuenta de alto no pasó desapercibida y al poco tiempo la situación quedó al descubierto, dando lugar a un verdadero escándalo que involucró a la diócesis de Santa Fe que, indignada, pidió explicaciones por lo que consideraba era una flagrante profanación.
Es más. Hubo hasta una denuncia penal por robo calificado, hecho que derivó en una serie de allanamientos y acciones legales que el entonces presidente del club, Germán Lerche, trató de contrarrestar esgrimiendo como argumento que no se había cometido ninguna acción dolosa.
En el medio, el hecho provocó un sisma en el seno dirigencial de Colón donde algunos integrantes de la comisión directiva, sensibilizados porque al igual del obispado de Santa Fe consideraban un "agravio moral y religioso" lo que había ocurrido con la virgen, renunciaron a sus cargos.
De no creerGarcé se retiró del fútbol justamente en el partido que Colón, el cuadro al que enfrentaba, perdió la categoría y el suyo, Rafaela, que experimentó una inexplicable merma de rendimiento en las últimas diez fechas del torneo, se salvó del descenso, al contrario de Argentinos Juniors, el otro cuadro en que militó el Chino Garcé cuando dejó Colón, y también se fue al descenso en este campeonato.