Pero la noche del pasado 22 de marzo no fue una más. En el medio del set de filmación, se llevaron una sorpresa que hizo gritar a algunos y luego dejó a la mayoría en silencio. Las luces redondas y brillantes volvieron sobre los campos y bañados. Hubo períodos de más de dos años en que se dejaron de ver, pero desde diciembre volvieron y cada día con más intensidad, con más fuerza, más vivas; mucho más rápidas. Esa noche además del grupo documentalista, había miembros de Visión OVNI con cámaras tecnológicas que se utilizan para la guerra y otras también de última generación con un sistema de visión nocturna. Ante el avistamiento, primero hubo gritos de sorpresa, porque estaban ahí y lo desconocido al menos, provoca incertidumbre o una sensación de querer saber más y de alcanzar la verdad de la cosa. Después hubo ratos largos de silencio, de contemplación y de espera.