El que fue médico de Maradona hasta el 2009 declaró ante la Justicia que su muerte "era totalmente evitable".

Alfredo Cahe, quien fue médico de cabecera de Diego Armando Maradona durante 31 años, aseguró ante la Justicia que la muerte del astro futbolístico "era totalmente evitable" y que un paciente como él "tenía que tener un control médico clínico permanente".

"Por lo que trascendió de la autopsia la muerte se produjo por una insuficiencia cardiaca y renal. Ese resultado era totalmente evitable. Con un correcto seguimiento y control era evitable", afirmó Cahe, quien declaró el miércoles ante el equipo de fiscales de San Isidro que investigan el deceso y que está coordinado por el fiscal general, John Broyad.

El médico, que tuvo de paciente al ex futbolista entre 1978 y 2009, afirmó sobre la casa del country San Andrés de Tigre, donde Maradona falleció el 25 de noviembre, que residir en ese lugar "era lo menos indicado, porque él debía estar en terapia intensiva con control de neurocirujanos, terapistas, con control del corazón constante y continuo. Era la única opción".

Acerca de qué tipo de controles debía tener un paciente como Maradona, Cahe contestó sostuvo que "por su cuadro cardíaco había que controlarlo obviamente todos los días, cada cuatro o seis horas como máximo". Además, afirmó ante los fiscales que "es muy simple detectar que hubo negligencia" y que desde su punto de vista "nunca fue controlado".

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Alfredo Cahe fue médico de cabecera de Maradona entre 1978 y 2009.

Alfredo Cahe fue médico de cabecera de Maradona entre 1978 y 2009.

Cahe sstuvo que esa negligencia “básicamente fue por la falta de control y la no ingesta de medicación cardíaca” y sentenció que “Diego tenía que tener un control médico clínico permanente”. También aseguró que "la medicación psiquiátrica, si es la que trascendió, le exprimió el corazón" a Diego.

El médico también se refirió a las dificultades que se le presentaron para ver a Maradona cuando fue a visitarlo a la Clínica Olivos (donde le habían hecho una neurocirugía) y el poco diálogo que tuvo con el neurocirujano Leopoldo Luque.

"La actitud de Leopoldo Luque no era normal, todo era muy improvisado. Las anormalidades son muy groseras, al menos desde mi punto de vista", dijo.

Maradona, una de las mayores figuras de la historia del fútbol mundial, murió a los 60 años el 25 de noviembre de 2020, en una casa que su familia había alquilado en el barrio privado San Andrés, de Tigre, a dos semanas de su externación de la Clínica Olivos, donde había sido sometido a una neurocirugía por un hematoma subdural en el cerebro.

La declaración complica la situación de los dos médicos imputados e investigados por posible mala praxis, Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov. El foco de la investigación penal está puesto en determinar si la internación domiciliaria era la adecuada para un paciente como Maradona, si hubo mala praxis médica y si la muerte del Diez se pudo haber evitado.

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