El complejo en el que la Selección Argentina pasará sus días en Rusia está listo. Los jugadores tendrán a disposición un centro de entrenamientos acordes a la exigencia de la competencia mundial y que hace poco más de un año se gestionó sin dinero: las cuentas estaban en rojo y no había liquidez. Bronnitsy fue el lugar elegido, que no lucía como lo encontrarán los futbolistas la próxima semana.
La AFA colapsada políticamente e intervenida por la FIFA parece lejana, pero ese escenario es más que reciente. Todavía con Armando Pérez a la cabeza del comité normalizador, y con una selección sin Lionel Messi y con Edgardo Bauza a la espera de sellar la clasificación al Mundial, no existía un lugar en Rusia destinado para el entrenamiento. Brasil había comenzado a buscar su espacio y Argentina ni siquiera había pensado en hacerlo.
En ese entonces, Marcelo Tinelli se subía y bajaba de la candidatura a conducir la AFA y había conseguido que Armando Pérez lo pusiera a la cabeza de las decisiones de la Selección. Una vez que Claudio Tapia supo que no tendría rivales en las urnas, confió en su instinto y se encargó de plantar la bandera lo más cerca de Moscú que pudiera. Brasil ya había elegido a Sochi como sede.
Viajó junto al gerente de selecciones nacionales, Omar Souto, para encontrar el lugar indicado. Regresó de Rusia con un acuerdo de palabra para arrendar un complejo estatal. Sin dinero en la caja, con los primeros pesos de los plazos fijos surgió el dinero para girar a Bronnitsy. Luego acordó el desembarco del nuevo cuerpo técnico y el preparador físico, Jorge Desio, hizo una serie de solicitudes y el complejo estaba a la altura, pero eran necesarias algunas reformas.
Por las obras, la AFA desembolsó un millón de dólares y el resto -poco más del doble de esa cifra- lo pagará FIFA: las dos visitas Gianni Infantino el último año lo hicieron posible. Días atrás, Tapia volvió a Bronnitsy para confirmar que el espacio que albergará a la Selección esté en las condiciones deseadas.
“Es lo que mejor nos salió hasta ahora”, se jactan entre bromas los dirigentes más cercanos a Tapia, que ven en ese complejo la capacidad de gestión del “ascenso unido”. Bronnitsy ya está listo con canchas de césped natural y sintético, un gimnasio equipado con máquinas de última generación; dos vestuarios, oficinas y una la sala de prensa con 100 butacas; un diario para 90 personas y la hotelería con habitaciones singles y dobles distribuidas en los tres pisos de uno de los edificios emplazados en el centro de entrenamiento.
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