Tras una semana corta pero muy intensa, las expectativas están puestas ahora en ver si el Senado vuelve a ponerle freno a la ley, como en 2018. Lo que se juega el gobierno con esta apuesta, y otros debates que avanzan paralelamente. A pesar de todo, la tensión extrema con la Corte es una novedad.

Pasadas las 5 de la mañana, el debate sobre el aborto transitaba su última parte y uno de los oficialistas presentes en el recinto sorprendió con su discurso. Era uno de los 24 diputados que permanecieron hasta último momento indefinidos en el "poroteo" previo, de ahí la importancia de lo que fuera a decir, pues si se había anotado para hablar, adelantaría su voto. Y el tono de su discurso no hacía más que anticipar un voto positivo más.

Héctor "Cacho" Bárbaro es el presidente del Partido Agrario y Social de la provincia de Misiones, un aliado del Frente de Todos. Pero no formó un monobloque al asumir, porque la consigna establecida por el kirchnerismo en ambas cámaras fue no armar un interbloque, sino alinear a todos dentro de una misma bancada, cuestión de mostrar homogeneidad, más allá de la extrema diversidad del Frente de Todos. Sobre todo hacerlo en la Cámara baja, para reforzar el poder del flamante presidente de ese bloque, Máximo Kirchner.

"Cacho" Bárbaro es un duro y lo exhibió en ese discurso, donde se ensañó especialmente con el expresidente Mauricio Macri y sus promesas de campaña "incumplidas". "Prometió que no vamos a devaluar y devaluó; vamos a terminar con la pobreza y aumentó; iba a venir la lluvia de inversiones y vino la sequía de inversiones", dijo en un pasaje. Como contrapartida, se deshizo en elogios hacia Alberto Fernández, quien cumplió en cambio con su promesa de mandar el proyecto para legalizar el aborto, resaltó.

Pero sobre el final de su discurso recordó que él en campaña le había dicho al electorado misionero que no iba a votar a favor del aborto. E iba a honrar su palabra, "como lo hizo el Presidente de la Nación", anticipó. Y él mismo graficó la situación generada al cerrar su mensaje felicitando "la fuerza" de las mujeres del Frente de Todos, "que por ahí me miran heladas".

Un voto más y uno menos no era poca cosa en esta votación sobre el aborto legal que siempre estuvo ganada en esa Cámara, pero por eso el oficialismo se había puesto como premisa hacer una gran diferencia, o al menos superar ampliamente los 129 votos que la aprobación tuvo allí hace dos años. No es que se propusieran llegar a 140 -tampoco tanto optimismo-, pero sí quedar bien cerca. Sobre todo cuando en la previa aparecían 123 a favor, con 24 indefinidos. Con solo 6 de esos votos ya ganaban, pero estaban convencidos de que más de la mitad de esos 24 votarían a favor y esa era la apuesta.

Por eso las 131 voluntades que cosechó la aprobación del aborto lució cuanto menos exigua. Y abre interrogantes de cara al debate decisivo en el Senado, donde a priori arrancan en desventaja. Porque si bien han circulado sondeos optimistas de los "verdes", los "poroteos" más serios basados en la votación de hace dos años y lo expresado por los propios protagonistas anticipa en principio un resultado 35 a 33 a favor del rechazo. Hay 3 indefinidos, de los cuales al menos uno votaría en contra, y si los 35 citados se mantienen irreductibles, con eso la ley volvería a fracasar en la Cámara alta. Con un senador de licencia -José Alperovich, que en 2018 votó en contra-, 36 es el número que le dará el triunfo a verdes o celestes.

Con todo, a diferencia de 2018, se trata de un proyecto del Poder Ejecutivo, y ningún gobierno "se tira a la pileta" sin tener la convicción previa de que no perderá. Máxime en una Cámara como el Senado, donde Cristina Kirchner ha demostrado tener la capacidad de imponer todo lo que desee y no requiera los 2/3.

Pero el del aborto es un debate bien distinto, transversal, donde los mandatos partidarios no cuentan y hay libertad de conciencia. Así y todo, los operadores del oficialismo tratarán de modificar algunas posturas originales de los propios, que necesitarán argumentos convincentes para justificar un eventual cambio. A priori, se presume que operarán muy especialmente sobre dos legisladores propios que en 2018 votaron en contra: uno del norte y otro del sur; un varón y una mujer; ambos muy K. Con dos voluntades al oficialismo le alcanzaría para alzarse con la ley. Parece poco, pero no es sencillo.

Vale aquí también el ejemplo reciente de Diputados, donde hubo 6 legisladores que cambiaron su voto respecto de 2018. El dato tampoco es auspicioso para los "verdes". De los seis, solo uno (una) fue del rechazo a la aprobación: Flavia Morales, del Frente de la Concordia de Misiones -partido aliado del oficialismo nacional-, quien dijo haber "reflexionado" respecto de su postura anterior. Cuatro diputados pasaron de "verdes" a "celestes", todos de Juntos por el Cambio. Y la cordobesa Alejandra Vigo, esposa del gobernador Schiaretti, que en 2018 fue la única abstención, ahora votó en contra, junto al resto de su bancada.

El bloque oficialista fue el que más votos aportó para la aprobación: 82 sobre 131, el 62,5%. Pero 32 diputados del Frente de Todos votaron en contra. Hay que sumar 3 abstenciones oficialistas. Así, casi el 30% de la bancada que conduce Máximo Kirchner se diferenció de los deseos de su gobierno.

Será el último tema importante a tratar por el Senado al cabo de un año intenso, en el que sesionó ya 32 veces a pesar de la pandemia, como se encargó de remarcar su titular al difundir esta semana un balance del cuerpo. Tanto se trabajó en esa Cámara, que hasta se reunió el jueves, mientras en Diputados se desarrollaba el histórico debate sobre el aborto. En esa sesión, los senadores le dieron media sanción al proyecto que establece una nueva fórmula de movilidad jubilatoria. Paradójicamente la calle volvió a ser protagonista mientras en el Congreso se votaba una reforma previsional, pero esta vez nadie de los que allí estaban se interesaba por ese tema. Esta vez no hubo 14 toneladas de piedras como hace tres años, remarcaban desde Juntos por el Cambio.

También se trató -y ya es ley- el proyecto que reduce drásticamente los fondos de la coparticipación que percibía hasta ahora la Ciudad de Buenos Aires: pasa de 3,5 puntos a 1,4. La medida supone complicaciones serias para la administración de Horacio Rodríguez Larreta, que tiene por delante tres años en los que deberá ser austero para revertir tamaña merma. No la tendrá fácil, como ya anticiparon los camioneros, cuya rama Recolección de Residuos se declaró el viernes en estado de alerta y movilización, ante "el intento del gobierno porteño de recortar la jornada laboral", lo que redundaría -dijo Pablo Moyano- en una merma de entre 20 y 25 mil pesos en los salarios de sus afiliados. El gremio de los Moyano no se perderá esta oportunidad de ser protagonista en la pelea del gobierno nacional con Larreta. Toda una señal en este contexto la dará la presencia de Alberto Fernández este martes en el cierre del congreso anual del gremio camionero que se celebrará en la sede de la federación. Estará también el gobernador Axel Kicillof. Toda una demostración de fuerza a las que Hugo Moyano es tan afecto.

El Presidente, que abandonó definitivamente su reclusión pandémica en Olivos, volvió a aparecer la última semana en un acto público junto a Cristina Kirchner después de varios meses. La imagen no alcanzó a revertir la sensación imperante desde hace tiempo, pues en la exESMA Alberto parecía ser el invitado y no al revés.

Ella volvió a tener protagonismo, pero no porque se le volviera a escuchar la voz más allá del Senado, sino a través de un nuevo pronunciamiento epistolar, esta vez con su balance hecho al cabo del primer año del gobierno del Frente de Todos, en el que dedica un 22% del texto a la labor en la Cámara que conduce, cuatro párrafos al Poder Ejecutivo (9,5%), elogiosos mas sin mencionar al Presidente, y el resto al Poder Judicial, "representado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación", escribió. Un 68% de la nota lo dedica al Tribunal Supremo, con el que es lapidaria: "la actuación de ese poder no hizo más que confirmar que fue desde allí desde donde se encabezó y dirigió el proceso de Lawfare", afirma CFK, en una nota en la que recuerda cómo en 2003, con apenas el 22% de los votos, dieron inicio a "un proceso virtuoso que culminó con la Corte Suprema más independiente y prestigiosa de las últimas décadas".

En esa misma nota desgrana críticas contra los integrantes actuales del tribunal, uno por uno, con nombre y apellido. El Presidente, como de costumbre, avaló esas críticas, generando inquietud ante lo que se vislumbra como un eventual choque de poderes. El texto de Cristina remite claramente al deseo de recrear un proceso similar de renovación del tribunal, aunque con una diferencia clave: no están los votos en el Congreso para acompañar los juicios políticos que emprendieron en 2003. Si bien el oficialismo tiene hoy mucho más que ese 22% al que siempre hace referencia el kirchnerismo, tiene límites, como se ve incluso en un debate transversal como el del aborto.

ADEMÁS:

Aborto legal: el Senado planea votar antes de fin de año

Diputados: ingresó un proyecto para suspender las PASO

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: En trámite - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - internet@dpopular.com.ar

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados