Daniela De Castro, de 19 años, cayó desde el balcón del departamento en el que instantes antes había discutido con su novio, un empleado del SPF llamado Ángel Almada. Los vecinos dijeron que escucharon insultos antes de la caída. Los hijos pequeños de la pareja presenciaron lo ocurrido

La sospechosa muerte de la joven Daniela De Castro, ocurrida el sábado al mediodía en el centro de Quilmes, tiene como principal apuntado a su novio, Ángel Almada, de acuerdo al testimonio de los vecinos del edificio desde el que la víctima cayó al vacío y a lo que pudieron reconstruir sus propios familiares.

La chica de 19 años fue encontrada en la vereda del edificio, ubicado en Lavalle al 700, entre Humberto Primo y Olavarría, tras caer desde el segundo piso. Todavía tenía signos vitales y fue trasladada al hospital de Quilmes, donde finalmente falleció. Un nene de cinco años y una nena de dos, hijos de la pareja, estaban en el departamento y presenciaron lo que ocurrió.

La causa está caratulada como “averiguación de causal de muerte” e interviene la Unidad Funcional de Instrucción N°4 del Departamento Judicial de Quilmes. La familia de la víctima no duda: fue asesinada por su pareja.

Yamila, su hermana, relató: “Me escribí con ella el último mensaje a las 13, a las 13.55 me llamaron y me dijeron que se había caído del segundo piso (…) ella medía 1.52 y la barrera tiene 1.50, no entra en la cabeza de nadie cómo se pudo haber tirado ni cómo se pudo haber caído. Nosotros tenemos las pruebas suficientes para decir que él la mató, que él la tiró y queremos que se haga justicia”.

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“Tenemos entendido que tuvieron una discusión fuerte y ella apareció del otro lado del balcón tirada, sin vida. Los dos nenes estaban con ellos y después de eso la pareja (de mi hermana) se fue con su hijo y dejó solita a la nena de dos”, agregó la mujer en diálogo con El Termómetro.

Almada fue detenido cuando intentó abandonar el hospital apenas tuvo la confirmación de que su novia había fallecido. Se negó a declarar ante la policía y contrató un abogado para su defensa.

Un vecino comentó que eran habituales las discusiones y que siempre se escuchaba música fuerte para tratar de aplacarlas. El sábado, a la hora en que ocurrió todo, la música sonaba incluso más fuerte que de costumbre.

Yamila aportó más datos que complican al único sospechoso, quien tiene antecedentes por violencia de género realizadas por su anterior esposa: “Él dijo que nunca habían peleado, que él estaba en el baño y ella en la cocina y cuando salió escuchó los gritos de los nenes, que ella se había tirado, pero después la policía encontró una toalla, un arito en la cocina y manchas de café en la pared, como si alguien hubiera tirado la taza”.