Walter Carballo, padre de dos niños, se encontraba en el taller mientras realizaba reparaciones en una camioneta Ford Eco Sport cuando ingresaron los dos individuos que pedían por el dinero y un scanner.
Los delincuentes lograron encerrar a un empleado menor de edad en el baño.
Carballo se resistió al robo e intentó escapar. Al pisar el acelerador, recibió un tiro en el tórax de una pistola nueve milímetros y murió en el acto.
"Era un hombre muy querido en el barrio. No saben lo que hicieron con mi vida estos tipos", declaró Horacio, padre de la víctima.
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