Un video en la Basílica de Luján reavivó los cuestionamientos sobre el cumplimiento de las medidas ordenadas por la Justicia. El empresario está procesado por presuntos abusos sexuales contra diez compañeros del colegio de su hijo.
Marcelo Porcel, el empresario procesado por presuntos abusos sexuales contra diez compañeros del colegio de su hijo, fue filmado en las últimas horas en la Basílica de Luján y la difusión de las imágenes volvió a poner el foco sobre una de las medidas dispuestas por la Justicia. Según denunciaron representantes de las víctimas, todavía no se le habría colocado la tobillera electrónica ordenada por la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional tras confirmar su procesamiento.
La resolución fue dictada el 28 de mayo por la Sala IV de la Cámara, que ratificó el procesamiento de Porcel y dispuso la colocación inmediata de un dispositivo permanente de rastreo y geolocalización. Además, determinó restricciones para evitar cualquier acercamiento a las presuntas víctimas y reforzó los controles para impedir una eventual salida del país. Sin embargo, desde la querella sostuvieron que la medida aún no fue ejecutada. “Habla de inmediata colocación. Debería haber sido como máximo a fin del día viernes 29 que le tendrían que haber puesto el dispositivo”, señalaron.
La polémica se reactivó luego de que comenzara a circular un video grabado en la Basílica de Luján. En las imágenes se observa a Porcel de espaldas mientras la cámara enfoca la zona de sus tobillos. Aunque la grabación no permite confirmar si llevaba colocado el dispositivo de monitoreo, desde la defensa de las víctimas consideran que se trata de una evidencia más de que la orden judicial todavía no habría sido cumplida.
Pese a confirmar el procesamiento, la Cámara rechazó el pedido de prisión preventiva presentado por la querella. Los jueces consideraron que Porcel cuenta con arraigo, domicilio estable, trabajo conocido y que no registraba incumplimientos de las restricciones que ya tenía vigentes. No obstante, entendieron necesario reforzar los mecanismos de control y protección para las presuntas víctimas mientras avanza la causa.
Porcel está acusado de abuso sexual gravemente ultrajante agravado por aprovechamiento de una situación de guarda, además de corrupción de menores y producción de representaciones sexuales de menores sin consentimiento. La investigación, impulsada por el fiscal Pablo Turano, sostiene que los hechos denunciados habrían ocurrido entre 2022 y 2023 en distintos inmuebles vinculados al empresario. Los jueces que revisaron el expediente destacaron la consistencia de los testimonios obtenidos en cámara Gesell y consideraron que presentaban “coherencia interna” y elementos compatibles con situaciones de abuso.
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