Juan y Jonatan son dos adolescentes fanáticos de los teléfonos celulares. Dos semanas atrás estaban en la puerta de la vivienda del primero en Isidro Casanova, ambos usando sus equipos, cuando aparecieron dos delincuentes armados con cuchillos.
En segundos los chicos fueron despojados de sus unidades, en el marco de una modalidad que se repite con una frecuencia de 273 hechos cada hora. De acuerdo a la consultora Carrier y Asociados, durante el año pasado las compañías de telefonía celular vendieron 12.500.000 equipos, a un impresionante ritmo de 34.246 equipos por día.
Se calcula que uno de cada cinco teléfonos celulares comprados se relaciona a una situación de hurto o robo previo, lo que motivó la necesidad de una nueva terminal. Por ello, surge que el promedio diario de unidades adquiridas a partir de delitos asciende a 6.575. Durante 2013 se registró la novedad previsible, de acuerdo al trabajo de la consultora, que tuvo a los teléfonos inteligentes (smartphones, en inglés) en la cima de las ventas, con el 56% del total de equipos adquiridos. Luego, siguen los denominados "socialphones" que básicamente son utilizados para las redes sociales y mensajería gratuita. En el marco de la problemática, los estudios afirman que alrededor del 35% de las víctimas de teléfonos celulares tienen a chicos y adolescentes como víctimas.
"Hay un problema grande con esto de los robos a los menores, porque en muchos casos hay resistencia y en los hechos aparece la violencia, que puede ser extrema con utilización de algún tipo de arma", dijo un jefe policial bonaerense, para quien "la mayor concentración de casos ocurre cuando las víctimas van o vuelven de sus escuelas, o en el ingreso o egreso de las discotecas". Las bandas dedicadas al robo de teléfonos también operan en los medios de transporte, con mucha actividad en los colectivos. Ya es habitual que muchos choferes alerten a sus pasajeros cuando el recorrido atraviesa por zonas complicadas para este delito.
'Es muy rápido el movimiento. Aprovechan que venís mirando la pantalla por algo o escribiendo. Algunos abren la ventana dando un salto y de un manotazo te dejan sin el equipo", dijo Alcides Pacheco, usuario de la línea 172.
En los trenes la operatoria es distinta. Un usuario que viaja en la línea Sarmiento dijo que "se mueven siempre de a dos, hacen que bajan, uno simula demorarse, entonces el primero traba la puerta con la formación en movimiento, y en esos segundos el segundo sujeto arrebata un teléfono y sale corriendo, mientras que el otro baja, la puerta se cierra y no hay nada que hacer".