Sucedió en la dirección general de Licencias de la Ciudad de Buenos Aires. La mujer, de 31 años, denunció el acoso por Facebook.  El Gobierno porteño aseguró que ambos profesionales fueron despedidos.

Una mujer de 31 años denunció que durante el trámite de renovación de la licencia de conducir fue acosada por dos médicos clínicos.

Maru Monj, tal su nombre en Facebook, posteó en su perfil la desagradable situación que vivió en la oficina de la dirección general de Licencias para Conducir, en Viamonte 1461, de la Ciudad de Buenos Aires. Luego de someterse a los exámenes auditivos, visuales y psicológicos, le faltaba un último paso para terminar el trámite: el box de médico clínico, donde ocurrió el episodio.

Según relató la mujer, "había dos señores de aproximadamente 80 años cada uno" y cuando se sentó le dijeron "fea" mientras se reían. A partir de allí, se desató una catarata de agresiones misóginas.

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"Lo único que le falta a usted es una minifalda, una pollera, para mostrar lo que tiene", continuaron. El curso de la charla se tornó cada vez más intolerable y, sin saber qué hacer, contestó a los agravios para defenderse.

Entre las insinuaciones, describió frases como "búsquese un marido que la mantenga", "tenga un solo hijo porque un hijo completa a la mujer y dos le arruinan el cuerpo" y "usted es resentida y encima es mujer".

Ella relató que el acoso verbal continuó durante varios minutos y, cuando terminó, lo único que ella deseó fue salir corriendo. Pero el horror siguió hasta que cerró la puerta del consultorio y dejó atrás a esas dos personas. "Pensé que me iban a tomar la presión o algo así", les dijo ella. A lo que uno de ellos le contestó: "¿Quiere que le tomemos la presión? Vuelva a entrar y desnúdese".

Cuando salió, notó que dos hombres que le seguían en la fila estuvieron adentro sólo un minuto. "Salí disparada de ese subsuelo inmundo, estaba ansiosa y confundida. Quise avisar en recepción lo que me había pasado con estos 'trabajadores' y no lo hice", dijo.

Su madre y su novio le sugirieron que los denunciara. "No tengo el nombre de estos 'médicos', pero sé que trabajan en una oficina del Gobierno de la Ciudad en Viamonte 1461/5 y que, amparados en su ser-macho, y engrandecidos por su poder médico hegemónico, me hicieron pasar un momento que no deseo para ninguna mujer", concluyó.