El asesino está acusado de asesinarla a golpes y cuchilladas, para ocultar que había atacado a su madre, a quien creyó muerta. También hirió al hermano de la menor, un bebé de 8 meses.
Un hombre fue condenado con la máxima pena por nasesinar a cuchilladas y golpes con un hacha a una niña de 6 años y herir al hermanito de ésta, de 8 meses, para ocultar el ataque cometido contra la madre de los niños, a quien creyó muerta, en Río Negro.
El fallo, unánime, fue dictado por la Cámara Segunda del Crimen de General Roca y alcanzó a Rolando Oyarzún, de 28 años, quien deberá cumplir cadena perpetua.
Los camaristas Oscar Gatti, María García Balduini y Gastón Martín consideraron a Oyarzún autor de "homicidio doblemente agravado por alevosía y criminis causa, en concurso real con tentativa de homicidio agravado por alevosía, en dos hechos".
El hecho ocurrió el 24 de noviembre de 2011, en una humilde vivienda del barrio Matadero, de la ciudad de Villa Regina, donde vivía la joven Verónica Rivas, con sus dos hijos: Florencia, de seis años, y Mateo, de ocho meses.
En el juicio oral y público quedó probado que la madrugada de ese día Oyarzún, primo de la muchacha, llegó al lugar para reiterarle su declaración de amor y, tras ser rechazado por ella, tomó un hacha de gran tamaño -que la mujer usaba para cortar leña- y le provocó graves heridas.
Creyéndola muerta, el hombre atacó con un cuchillo al bebé de ocho meses, a quien le ocasionó graves heridas, y luego la niña de 6 años, a la que también agredió con el hacha, provocándole la muerte.
Tras los ataques, el ahora condenado escapó del lugar y volvió a su casa, donde algunas horas más tarde fue detenido por la policía cuando la madre de Verónica descubrió lo ocurrido.
Los jueces desestimaron el recurso de la defensa del inculpado, acerca de un presunto "estado de inconsciencia como consecuencia de la ingesta de alcohol y drogas". "De su propio relato surgen argumentaciones falsas, al precisar con asombrosa exactitud todas las actividades que desarrolló ese día, hasta perder totalmente la conciencia, para recobrarla tres horas después del hecho, llegando inclusive a justificar la herida cortante que tenía en una de sus manos", sostiene el fallo.
Los camaristas añadieron que "dicha 'laguna selectiva°, no puede tener acogida favorable tal cual lo pusieran en relieve los peritos forenses intervinientes".
Sobre la calificación del hecho, la Cámara advirtió "su extrema violencia por cuanto fue ejecutado mediante el empleo de dos armas blancas de alto poder vulnerante, en contra de personas indefensas, siendo dos de ellas menores de edad, ocasionando resultados irreparables".
"Oyarzún mató de esa forma a la niña Florencia Ochoa, con la deliberada intención de ocultar el homicidio de la madre de la niña, que él creía haber consumado previamente. De esta forma eliminaba al único testigo presencial que tenía edad y capacidad para incriminarlo. El enjuiciado mató para ocultar o asegurar su impunidad", resaltaron los jueces.
Durante la lectura de la sentencia, estuvieron presentes Verónica y su madre, quienes expresaron su satisfacción por la condena.
"Hacía dos años que estábamos esperando este momento, ahora Florencia podrá descansar en paz", dijo la joven a la prensa.
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