Un joven fue condenado en La Plata a prisión perpetua y otro a 25 años de prisión por haber baleado a una mujer cuando estaba embarazada de una beba que murió como consecuencia de las heridas recibidas, en un caso similar al que soportó la actual diputada Carolina Píparo. La condena fue aplicada por el Tribunal Oral 4 de La Plata integrado por los jueces Emir Alfredo Caputo Tártara, Hernán Decastelli y Claudia Matilde Marengo, que condenó a prisión perpetua a Nahuel Víctor Jesús Caliva (25) y a 25 años de prisión a Eduardo Fabián Monzón (29).
Los jueces consideraron que Caliva fue el autor del disparo que hirió a Mery Vidal Borda (35) luego de que con su cómplice, Monzón asaltaran una verdulería en el partido bonaerense de Berisso.
Para el TOC, Caliva cometió el delito de "tentativa de homicidio" contra la mujer y "homicidio criminis causa" contra la beba que se estaba gestando, mientras que a Monzón lo consideró coautor de esos delitos y le sumó una condena por "tentativa de homicidio" contra su ex mujer, a la que apuñaló en el 2013.
Según el fallo al que tuvo acceso Télam, el Tribunal dio por acreditado que el 5 de agosto de 2013, cerca de las 19.40, Caliva ingresó a una verdulería ubicada en calle 21 entre 167 y 168 de Berisso propiedad de la víctima y su esposo.
Una vez en el interior extrajo un arma y amenazó al hombre, tras lo cual se dirigió a la caja donde se encontraba la mujer embarazada y le exigió el dinero que tenía, pero como era poco se exaltó y le pidió por "la plata grande".
Según se acreditó en el juicio, Caliva apuntaba con el arma a la mujer a la altura del pecho, por encima de la tabla que hacía de mostrador, pero luego la baja a la altura del vientre de la víctima, le efectúa un disparo que no sale y vuelve a accionar el arma tras lo cual el tiro impacta en la panza de Vidal.
En su voto, el juez Caputo Tártara sostuvo que "hay una categórica e inequívoca voluntad por parte de Caliva de disparar al vientre de la embarazada, pues el primer disparo no salió, lo que en modo alguno hizo renunciar o desistir al agresor "todo lo contrario”.
"Manteniendo su mano en la idéntica y deliberada segunda posición, volvió a disparar "y esta vez el proyectil salió en la única dirección posible: el vientre de la embarazada", detalló.
Para el magistrado, ese cambio en la posición del tiro "no deja dudas de que el agresor quiso matar a la madre y a la nena que gestaba en su vientre" al hacer referencia a la beba que nació tras el hecho pero murió una hora después en el hospital.