El hecho tuvo lugar hace dos años y ocurrió cuando se dirigía a su casa rumbo al colegio: el impacto lo dejó cuadrapléjico y deberá viajar a Cuba para realizar un tratamiento; Toda su historia

Hace dos años, Wolfgang Sebastián Ribeiro Couto, más conocido como “Wolfie” -como le dicen sus seres queridos y amigos- fue víctima de la inseguridad cuando se dirigía a su casa luego de salir del colegio. Un tiro de un malviviente a la altura de su cuello lo dejó cuadripléjico, y hoy, el joven de 18 años es protagonista de una laboriosa batalla: deberá viajar a Cuba para participar en un tratamiento que, estiman, le cambiará la vida, pero aún se necesitan fondos.

Lo interceptaron

“Esto pasó el 16 de junio del 2016, esas fechas que nunca se olvidan”, afirma Diego, el padre, con voz de dolor. Ese día, el joven, en ese entonces con 16 años de edad, salió del colegio IPAL América Latina, de Isidro Casanova, La Matanza, luego de su clase de educación física y, acompañado de un par de amigos, vio como un grupo de delincuentes los interceptaron para robarles.

“Se cruzó un hombre armado, le robó el celular a él, y cuando se dio vuelta éste tipo para apuntarle a una de las chicas, Wolfie en su reacción se le tiró encima y en el forcejeo le disparó en el cuello”, detalla el padre, quien agrega que, tras el hecho, un remisero socorrió a su hijo y lo llevaron al Hospital Paroissien -también en Isidro Casanova-, donde lograron reanimarlo ya que arribó al lugar con un paro cardiorespiratorio.

Un mal inicio

Pero desde el inicio comenzó todo con el pie izquierdo.“Una bestia para darme la noticia”, explaya el hombre en relación a la médica encargada en contarle la situación en la que se encontraba Wolfie.

“Dijo que le dispararon en el cuello y le destrozaron la médula, que estaba muy grave y que no sabía como iba a evolucionar”, adhiere Diego, quien fue testigo de cómo Wolfie comenzó a ir de centro médico a centro médico en búsqueda de una solución.

En uno de estos lugares, su familia escuchó la noticia más dolorosa.“Nos dijeron que quedó cuadripléjico y que estaba con un respirador, que no podía respirar, cosas que nunca esperás y no podes creer”, lamenta.

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“¿Qué es ser cuadripléjico?”, pregunta el padre de forma retórica -mientras hace una pausa, un silencio que habla por sí solo-, en tanto que responde: “vos te imaginás lo que es porque lo escuchaste toda la vida pero nunca nos había tocado estar con una persona así”.

De esta manera, las cosas parecían empeorar cada vez más, ya que, la familia llegó a escuchar que “él iba a quedar así para siempre”.

“No intentaban más nada para rehabilitarlo, hacían lo mínimo, le habían bajado el pulgar. Es como si lo hubiesen abandonado”, denuncia Diego.

En total, Wolfie estuvo alrededor de un año y medio internado, hasta que un día su familia le dio la opción de seguir intentando rehabilitarse en un hospital u optar por volver a casa. Y, fiel a su deseo, decidió volver a su hogar.

Una nueva lucha

Ahí comenzó una nueva lucha, una del día a día. Primero, para que su hogar esté adaptado a las necesidades del joven, y segundo, para cumplir con el objetivo de conseguir el dinero para su tratamiento.

¿El destino? Cuba, donde el padre de Wolfie, recalca, podrá acceder a una rehabilitación que podría cambiarle la vida para siempre.

“Hace poco me acordé de esa clínica -un centro médico cubano al cual consultó tiempo antes- y les mandé un e-mail contándole los adelantos que tuvo y me dieron el ‘ok’ para que ellos lo puedan tratar”, alega.

“Me pidieron estudios y yo se lo mandé. Esto consiste en una semana de todo tipo de estudios para diagnosticar qué tiene y en qué se puede trabajar”, agrega el hombre.

En principio, Wolfie debería viajar a territorio cubano para exponerse a diversos estudios, y luego, comenzar con una rehabilitación intensa de siete horas diarias, de lunes a sábado.

Trece mil dólares

No obstante, el problema recae, una vez más, en el dinero. El tratamiento cuesta 13 mil dólares -precio que bajaría a 10 mil si viaja antes del 31 de marzo, cuestión que ven difícil los padres-, aunque hay que sumarle las tarifas de los pasajes -el de Wolfie y su acompañante-.

Mientras tanto, Wolfie no pierde la fe. Según Diego, “está muchísimo más activo, más esperanzado“, en tanto que hace poco “él solo se anotó en UBA XXI”, ya que “quiere estudiar la carrera de Psicología”.

“Hace un año y dos meses que está en casa, terminó el secundario, los profesores venían acá e iban a la clínica. Lo más importante que está casi todo el día sin respirador, recobró algo de movilidad en el brazo derecho, están trabajando con eso, y también recuperó algo de sensibilidad en el cuerpo”, adhiere.

Cómo aportar la ayuda económica

Para todos los que quieran ayudar a Wolfie, y estén dispuestos a brindar ayuda económica, la misma debe canalizarse a través de la Caja de ahorro Nº. 353515/4 del Banco Santander Río, sucursal 0568, La Juanita. CBU 0720568288000035351540. El titular es Wolfgang Sebastián Ribeiro Couto y su Cuil es: 20-42660116-9.

En tanto, en la campaña por redes sociales, hay que tener en cuenta estos datos: Celular: 011-5560-5007 (Diego Abel Ribeiro Couto), Facebook: Wolfie se Rehabilita en Cuba. Instagram: Wolfie nos necesita. Hashtag: #WolfieNosNecesita.

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