Los funcionarios que se quedaron en el país festejaron el acuerdo alcanzado en Bruselas, que llegó previo a las elecciones y que, según dicen, acarreará beneficios para la Argentina

"Euforia total". Esa era la sensación ayer de las delegaciones argentinas en Bruselas, sede de la Unión Europea, y en Japón, donde Mauricio Macri participa de una nueva edición del G20, tras concluir las negociaciones que permitirán una firma de un acuerdo entre el Mercosur y el bloque europeo. Sí admiten en el gobierno que eventuales beneficios de la mayor integración comercial llegarán en el mediano plazo ya que previamente el entendimiento deberá ser ratificado por los distintos parlamentos.

El entendimiento ha puesto de manifiesto el halo que ha rodeado a Macri, según su describen en su entorno, desde sus primeros años de gobierno: "nadie es profeta en su tierra", por aquello que es reconocido por su liderazgo regional para reimpulsar al Mercosur, pedir sanciones contra Venezuela, y "abrir Argentina al mundo", en síntesis, a contramano de las críticas que ha sufrido en su país por el ajuste devenido de las "reformas estructurales" que afuera le elogian.

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Euforia entre los socios que conforman el Mercosur

Desde 2016 Macri ha mantenido decenas de entrevistas bilaterales con otros mandatarios. Por ejemplo, ese año visitó la Casa Rosada el entonces presidente francés, Francois Hollande, y fue uno de los que expresó en Buenos Aires su voluntad de impulsar la presentación de una oferta de la Unión Europea para avanzar en las negociaciones de libre comercio con el bloque regional sudamericano que finalmente se concretaron.

El acuerdo fue cerrado, por Argentina, por el canciller Jorge Faurie, y el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, junto con sus pares del Mercosur y sus contrapartes de la Unión Europea en la capital belga, Bruselas. En Balcarce 50 destacaron como fundamentales las gestiones del secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser, y la secretaria de Comercio Exterior, Marisa Bircher. El primero, un ex ejecutivo de finanzas internacionales, trabajó los primeros años de Cambiemos cerca de Fulvio Pompeo, el secretario de Asuntos Estratégicos que acompaña a Macri en cada gira y tiene oficina cercana al despacho presidencial y que, a fines de 2017 se mudó al Palacio San Martín.

Se informó que el texto consensuado por ambas partes asegura los principales objetivos trazados por los países del Mercosur ya que mejora las condiciones de acceso en bienes y servicios a un mercado de 500 millones de habitantes con un PBI per cápita promedio de USD 34 mil.

Una calificada fuente consultada por este diario, cercana a Pompeo, recordó que "el gobierno puso mucho de sí para que saliera este acuerdo. Es un gran logro en el que resultó fundamental convicción del presidente: Argentina siempre tuvo desde nuestro bloque una actitud favorable.Y se logró este éxito increíble". Exultante, no ocultó una crítica a los socios brasileños que a comienzos de la administración Bolsonaro habían puesto en entredicho al Mercosur.

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La Unión Europea y el Mercosur lograron un acuerdo de libre comercio

Con todo, la fuente consultada advirtió que los efectos del acuerdo sobre nuestro país -esto es, la llegada de inversiones extranjeras directas o las posibilidades de mayores exportaciones de nuestras pymes- "se verán en el mediano plazo ya que el acuerdo deberá ser refrendado por el Parlamento Europeo y las legislaturas de nuestro bloque regional. Pero, igual, es impresionante haber llegado a una negociación favorable". Tras haberse comunicado con ambas delegaciones, expresó haber percibido "la euforia" por este logro.

De hecho, a Macri se lo vio exultante en Japón y luego distribuyó por sus redes sociales -replicando el método proselitista más utilizado en la campaña electoral en marcha-, un audio de Whatsapp de Faurie en el que, emocionado, le comunica la histórica resolución.

"Este acuerdo abre toda una nueva etapa para la inserción económico-comercial de la Argentina, con potencial para ser un pilar clave de la transformación productiva nacional que garantice crecimiento y desarrollo sostenido a largo plazo. Es parte fundamental del cambio estructural que está transitando nuestro país", sostuvo el jefe negociador de la Argentina, el citado Reyser. El funcionario lo calificó como "uno de los acuerdos más importantes de la historia" y reseñó que "actualmente tenemos intercambios (comerciales) con (naciones que representan) un 10% del PBI global y ahora pasaremos a comerciar con un 30% del PBI global".

En el gobierno remarcaron que el acuerdo crea un mercado de bienes y servicios de 800 millones de consumidores, que accederán a una oferta más diversa y de mayor calidad de productos a precios más competitivos.Y que contempla los diferentes niveles de desarrollo y el estadio en el proceso de integración: "se implementará en forma gradual en tiempos que garantizan un proceso de adecuación de la economía argentina a la competencia internacional".

Es que esa es una de las dudas de algunos economistas: si Argentina no se llenará de productos importados manufracturados y, en contraposición, solo podrá exportar con cupos granos y carnes con poco valor agregado.

Según se informó, para los países del Mercosur los plazos de desgravación arancelaria se extenderán, en promedio, en períodos de 10 y hasta 15 años, mientras que la UE aceptó plazos de desgravación con el Mercosur de forma inmediata, una situación a la que se catalogó "sin precedentes" en otras negociaciones del bloque europeo.

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