Tras el anuncio del Gobierno de la puesta en marcha de un sistema para sanear el Riachuelo, el Frente Cambiemos se suma a una larga lista de partidos gobernantes que prometieron la limpieza... Y que, hasta ahora, jamás cumplieron.

El Gobierno presentó este jueves el inicio de las obras del Sistema Matanza-Riachuelo, destinado, entre otras cosas, al saneamiento de las aguas que desembocan en el Río de la Plata y financiado por el Estado nacional y créditos del Banco Mundial.

De acuerdo a las autoridades de Aguas y Saneamientos Argentinos Sociedad Anónima (AySA), el ente a cargo de las obras, el Sistema estará finalizado para el primer trimestre del 2021.

La iniciativa tendrá un costo total de 1.200 millones de dólares y trajo consigo el recuerdo de una de las promesas más repetidas desde el retorno a la Democracia: la limpieza total del Riachuelo.

Los mil días de María Julia

Un 4 de enero de 1993, la Secretaria de Medio Ambiente menemista, María Julia Alsogaray, anunciaba que el Riachuelo estaría limpio en el plazo de mil días. Ese mismo año, el presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem, haría un anuncio aún más ambicioso.

“En 1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar”.

“En 1995 vamos a ir allí a pasear en barco, a tomar mate, a bañarnos y a pescar”.

Finalmente el tiempo pasó, y la promesa de los mil días fue desapareciendo como un cohete que sale de la atmósfera y se remonta a la estratósfera.

En 1997 María Julia volvió a la carga. En medio de una crisis de incendios en Córdoba, la secretaria de Medio Ambiente afirmó que el “objetivo es que en el Riachuelo se puedan practicar deportes de contacto directo” y auguró que su meta se cumpliría en “un plazo muy rápido” siempre y cuando se cree una “autoridad de cuenca”. La promesa parecía viable esa vez, el Banco Interamericano de Desarrollo había otorgado un préstamo de 250 millones de dólares para lograr la limpieza definitiva.

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Con las elecciones de 1999 no sólo terminaría la era de María Julia, sino también la de las promesas de saneamiento en el Riachuelo. En una Argentina convulsionada por la corrupción asumió Fernando De La Rúa, y la contaminación del Río de la Plata dejó de ser un tema trascendente por varios años.

Tomala vos, damela a mí

Producto del choque de jurisdicciones entre la Nación, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es que en 2006 se crea mediante la Ley N° 26.168 la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR). Este ente autónomo tendría como objetivo conjugar el trabajo con los tres gobiernos que tienen competencia en el territorio que abarca el afluente y así de una buena vez por todas, limpiar el Riachuelo.

Con la fuerza de su experiencia como abogada de los asambleístas de Gualeguaychú en la Corte Internacional de La Haya, asumió Romina Picolotti al mando de la Secretaria de Ambiente de la Nación a mediados de 2006. Su antecesor, Atilio Savino, había pasado sin penas ni glorias.

En junio de 2007, Picolotti anunció que con un presupuesto menor a los tres millones de pesos se limpiarían completamente las márgenes del Riachuelo desde el camino de cintura hasta su desembocadura en el río de La Plata.

Un año y medio más tarde, la funcionaria renunció a su cargo a pedido de la presidenta Cristina Fernández luego de haber tenido un enfrentamiento producto de la Ley de Glaciares, Picolotti la impulsó y la presidenta la vetó.

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A fines de 2008 asumiría Homero Bibiloni al mando de la secretaria y seis meses después tendría el orgullo de anunciar que el Banco Mundial otorgaría al Estado argentino un préstamo de 840 millones de dólares para un programa de saneamiento que se extendería hasta el año 2016.

Ese mismo año, la Corte Suprema de Justicia de la Nación intimó a ACUMAR a implementar un plan de saneamiento en respuesta a la causa judicial conocida como “Causa Mendoza”, reclamo presentado en 2004 por un grupo de vecinos. A su vez el fallo ordenó la relocalización de los vecinos del Camino de Sirga del Riachuelo en la Villa 21-24.

La Corte obligó a moverse

Todavía eufórica por la aplastante victoria en las presidenciales de 2011, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner visitó el municipio de Lanús la semana posterior a las elecciones e hizo una especial mención a la situación del Riachuelo.

“Hemos limpiado este Riachuelo ya de todos los sólidos. Le pedimos la solidaridad a quienes tienen mayores ingresos por cápita (en referencia al Gobierno de la Ciudad) para que el Riachuelo pueda ser saneado por todos”.

“Hemos limpiado este Riachuelo ya de todos los sólidos. Le pedimos la solidaridad a quienes tienen mayores ingresos por cápita (en referencia al Gobierno de la Ciudad) para que el Riachuelo pueda ser saneado por todos”.

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En julio de 2012, el diputado kirchnerista Juan Cabandié se emocionó al relatar las mejoras en la limpieza: "Antes uno veía acumulación de botellas, basura y animales muertos y hoy comienza a haber en algunos sectores del Riachuelo bancos de peces, es decir que se está oxigenando el agua y generando menos contaminación por parte de las empresas, que es de lo que ACUMAR se ocupa".

Ya en 2013, Cristina celebró el avance en las obras del Camino de Sirga al afirmar: “Invertimos 63 millones 985 mil pesos. A lo largo de más de 20 cuadras desde la Ribera al 2.200 y hacia Camino de Cintura se desmontaron y desarmaron los puestos instalados sobre la calle y todas las estructuras construidas precariamente sobre el Riachuelo”.

La ex presidenta aseguró en ese entonces que las tareas comprenderían “la limpieza total del Riachuelo y sus cuatro arroyos interiores, Arroyo del Rey, Canal Múgica, Santa Catalina y antiguo cauce del Matanza”.

Volver a empezar

Una vez más la realidad nacional, y el cambio de partido político en el Sillón de Rivadavia, hizo que el Riachuelo pasase a ser tema secundario. En la tarde del jueves, un nuevo préstamo internacional realimentó los sueños de María Julia: poder bañarse en el Riachuelo.

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