
El Fondo Monetario Internacional ratificó su previsión de expansión para la Argentina y la ubicó entre las excepciones positivas de América Latina. Advirtió, sin embargo, que la sostenibilidad del crecimiento dependerá de la continuidad de las reformas y del control de las tensiones inflacionarias y sociales.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo sin cambios sus proyecciones de crecimiento para la economía de Argentina y estimó que el Producto Bruto Interno (PBI) tendrá un crecimiento de 4% en 2026, el mismo nivel previsto en su informe de octubre pasado. Además, el organismo también proyectó una expansión de 4% para 2027, consolidando a la Argentina como una de las excepciones dentro de un escenario regional marcado por un desempeño más moderado.
Los datos surgen de la actualización del informe de Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), que el FMI presentó en Bruselas. Allí, el organismo atribuyó el repunte de la actividad local al “efecto rebote” posterior a un severo ajuste macroeconómico, a la normalización gradual de los desequilibrios fiscales y monetarios y a una mejora del sector externo, luego de la fuerte contracción registrada en años anteriores, estimada en -1,3% para 2024.
No obstante, el Fondo aclaró que la sostenibilidad de ese crecimiento estará condicionada por la continuidad de las reformas estructurales y por la capacidad de las autoridades para contener las presiones inflacionarias y sociales. En ese sentido, advirtió que el proceso de recuperación sigue siendo frágil y dependiente del contexto financiero y político, tanto a nivel local como internacional.
En contraste con el caso argentino, el FMI empeoró su pronóstico para América Latina y el Caribe. Según el nuevo informe, la región crecerá 2,2% en 2026, dos décimas menos que lo proyectado en octubre, mientras que para 2027 espera una expansión de 2,7%, apenas una décima por encima de la previsión anterior.
Este desempeño relativamente débil -por debajo del 2,4% estimado para 2025- está vinculado a la baja productividad, la limitada inversión y condiciones financieras más restrictivas, a lo que se suma el impacto desigual de la desaceleración del comercio mundial. El organismo también remarcó que la región sigue siendo vulnerable a eventuales shocks externos, como una reversión de los flujos de capital, una caída de los precios de las materias primas o un recrudecimiento de las tensiones geopolíticas.
Brasil, la mayor economía de América Latina, muestra una clara desaceleración tras el fuerte desempeño de los últimos años. El FMI prevé que el PBI brasileño crecerá 1,6% en 2026, tres décimas menos que en la proyección de octubre y por debajo del 2,5% estimado para 2025, para luego recuperarse hasta 2,3% en 2027. El menor dinamismo se explica por el endurecimiento de las condiciones financieras internas, la moderación del consumo y una política fiscal menos expansiva, aunque el organismo destacó que el país mantiene fundamentos macroeconómicos más sólidos que reducen el riesgo de inestabilidad.
En el caso de México, el Fondo proyectó un crecimiento de 1,5% en 2026 -frente al 0,6% estimado el año pasado- y de 2,1% en 2027, impulsado por una mejora gradual de la actividad y una mayor estabilidad macroeconómica.
A nivel mundial, el FMI mejoró levemente su estimación de crecimiento respecto del informe de octubre y ahora espera que el PBI global aumente 3,3% en 2026 y 3,2% en 2027. Según el organismo, este desempeño estable responde al equilibrio entre factores adversos -como los cambios en las políticas comerciales- y elementos favorables, como el aumento de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial, especialmente en América del Norte y Asia.
En materia de inflación, el Fondo proyectó que la tasa general disminuirá de 4,1% en 2025 a 3,8% en 2026 y a 3,4% en 2027. “Las proyecciones se mantienen prácticamente sin cambios y prevén que la inflación vuelva al objetivo de forma más gradual en Estados Unidos que en otras grandes economías”, señalaron.
Si bien las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China mostraron cierta moderación desde el análisis previo, el FMI advirtió que la incertidumbre política global sigue siendo elevada. “Aunque menor que en octubre, continúa muy por encima de los niveles de enero de 2025”, concluyó el organismo.