"No cabe duda de que la pobreza no aumentó", sentenció el jefe de Gabinete, en alusión a los resultados del Barómetro de la Deuda Social elaborado por la mencionada casa de estudios que aseguraba que en la Argentina hay 10 millones de pobres, dato que fue reproducido por diversos medios de comunicación y desmentido por el INDEC.
"De ninguna manera es posible corroborar las cifras del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica pues todos los métodos son discutibles, pero no cabe duda que la pobreza tuvo una reducción abrupta si bien existen deudas pendientes que se deberán resolver", agregó en su habitual diálogo con los periodistas en Casa de Gobierno.
En la misma línea, Capitanich dijo que "se pretende instalar todo el tiempo en los últimos días y en los últimos meses una estrategia de desacreditar los mecanismos de inclusión social, entonces se desacredita el enorme esfuerzo que ha hecho el sector público en este sentido".
"Que faltan cosas, nadie lo duda, pero nadie debe soslayar los grandes logros. Si hay algo que hay que reconocerle a este gobierno es la inclusión y la mejoría de ingresos" de gran parte de la población, completó el jefe de ministros.
EL CONTRAATAQUE DEL INDEC
La pobreza ha ido descendiendo en los últimos años y aún castiga a casi 450 mil hogares, en los que habitan algo menos de 1,2 millón de personas, de acuerdo con la última medición difundida por el INDEC hace dos meses y correspondiente al primer semestre de 2013.
Según ese relevamiento -que no abarcó a todo el país, sino a los 31 principales aglomerados urbanos- dentro del universo de pobres (4,7% del total de habitantes) se incluyen 367 mil indigentes, lo cual supone que aproximadamente una de cada 70 personas encuestadas (1,4%) padece el grado extremo del flagelo.
El organismo advirtió que algunas publicaciones llegan a multiplicar por cinco los índices del Instituto, y elevan en hasta ocho veces la cantidad de personas incluidas en la categoría de "pobreza".
El INDEC explica que su metodología para el cálculo de la Línea de Pobreza y la Línea de Indigencia compara "los totales de ingresos declarados por los miembros del hogar, con los ingresos estimados requeridos para la satisfacción de las necesidades de las personas".
Es decir, no se identifican necesidades no satisfechas, sino que se asume que los hogares cuyos ingresos son inferiores a esas líneas pueden ser caracterizados como "pobres" o "indigentes".
La línea de indigencia se establece a partir del valor monetario de una Canasta Básica Alimentaria (CBA), que representa los productos requeridos para cubrir un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas de cada miembro del hogar.
A su vez, la línea de pobreza representa el valor monetario de una Canasta Básica Total (CBT), que además de alimentos añade otros bienes y servicios (salud, educación, etc.).
Mediante la aplicación de esta metodología se observa la persistente mejora, desde la situación más crítica de la historia, el primer semestre de 2003, con una invariable salida de personas de la condición de pobre (54% en aquel momento) o indigente (27,7%, diez años atrás).
Las mediciones del INDEC sobre las canastas básicas alimentaria en noviembre pasado arrojó valores de 249 y 566 pesos mensuales por cada persona adulta, mientras que las estimaciones privadas elevan esas cifras en cuatro veces, como mínimo.
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