La intención no era mala y tenía como antecedente el reconocimiento general respecto a que ellos habían sido los que mejor parecían haber entendido el uso de las PASO. Pero en la práctica, el resultado no terminó siendo el esperado. Hubo diferencias sustanciales respecto a la experiencia de 2013: en esa oportunidad, el acuerdo maduró durante el verano y se oficializó faltando pocos meses para las elecciones de agosto. Se armaron tres listas con candidatos taquilleros que tuvieron sendos debates públicos entre los candidatos para ambas cámaras. Además, la experiencia estuvo circunscripta al distrito más politizado del país.
Trasladado a nivel nacional, el acuerdo por el que nació el Frente Amplio UNEN se rubricó a fines de marzo y el primer acto público se hizo en el Teatro Broadway el 22 de abril pasado. A casi un año y medio de las PASO, no tardaron en darse cuenta de que daban demasiada ventaja al no poder consolidar un candidato durante tanto tiempo. Por el contrario, tienen cinco, Cobos, Sanz, Binner, Carrió y Solanas. O seis, si se suma al precandidato que aportó el PSA, Mario Mazzitelli, que se anotó tarde y ni sale en las fotos.
Demasiada ventaja respecto al resto de la oposición, que sí tiene dos candidatos consolidados. Es lo que piensan los radicales con posibilidades de ganar en el interior, que sí o sí necesitan un presidenciable fuerte para asegurarse el triunfo.
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