El presidente de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, reivindicó “la rosca” política al ser reelecto por un nuevo período; El último, pues ya anticipó que no buscará la reelección; Tiro por elevación a Marcos Peña

Es natural que a la hora de votar a la autoridad principal de la Cámara de Diputados se exprese un reconocimiento general. El esquema establece que el presidente del bloque oficialista propone un nombre para encabezar el cuerpo en el próximo período, y luego los titulares de las otras bancadas -aun los monobloques- argumentan porqué están de acuerdo o no. Siendo todo consensuado previamente, en general todos están de acuerdo -salvo el trotskismo, que por regla básica se abstiene siempre-, y lo que sigue es una almibarada sucesión de elogios. Siempre es así.

En el caso de Emilio Monzó, elegido ayer para encabezar “por última vez” un nuevo período de la Cámara baja, a diferencia de otros casos los encendidos elogios fueron realmente sinceros. De hecho, uno de los que habló ayer para fundamentar su apoyo confesó que estaba diciendo realmente lo que sentía, no palabras de circunstancias.

Si bien ayer estaba resuelto de antemano que todas las autoridades de la Cámara serían ratificadas, la sesión generaba una especial expectativa por haber adelantado hace meses Emilio Monzó que no buscará un nuevo mandato como diputado. Palabras que abonaron el fuego de la crisis cambiaria en ciernes, pero que no encontraron de parte del gobierno ninguna contención: el Presidente no objetó esa decisión, y al cabo el jefe de Gabinete -claramente su rival interno en el gobierno- no hizo más que confirmar que el presidente de la Cámara no seguiría en su cargo más allá de 2019.

Ya desatada en toda su magnitud la corrida cambiaria, Monzó fue reconvocado a una mesa chica de las decisiones, pero solo fue para la foto. Hace pocas semanas, trascendió desde su entorno no solo que mantenía la decisión de volver al llano el 10 de diciembre de 2019, sino que era muy probable que buscara entonces nuevos horizontes fuera de Cambiemos.

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Por eso se esperaba especialmente lo que fuera a decir ayer, como así también lo que pudieran señalar antes los otros presidentes. Desde el bloque Justicialista, Pablo Kosiner resaltó la esencia peronista de Monzó, y le apuntó al gobierno al señalar que “si hubiese escuchado un poco más al diputado Monzó, muchas cosas se hubieran solucionado”.

Más tarde la presidenta del bloque massista, Graciela Camaño, subrayó sus coincidencias con Monzó por su origen peronista y señaló que, por lo visto, los dos dejarían la Cámara el próximo año. Ella ya anticipó su decisión de no buscar una nueva reelección, y lo ratificó ayer entonces, pero puso en duda si Monzó cumplirá su promesa.

Ya reelegido por sus pares, fue el turno de escucharlo a Monzó, que agradeció los halagos y la responsabilidad conferida, y se confesó “orgulloso como político”.

No anduvo con vueltas para reivindicar “la rosca” política, desatando el primer aplauso que mereció su mensaje. “A veces me tomo el trabajo de definirla, porque es algo muy humano -dijo-. Es entregar el ser, algo de lo que es uno con el otro. Las conversaciones que tenemos casi en forma permanente tienen un gran porcentaje de lo que somos en la vida. Y eso es ‘la rosca’, pero en base a ella se generan los acuerdos, las leyes para lograr sacar al país adelante”.

Y a continuación, le apuntó a su rival interno en Cambiemos, al señalar: “Esto no se hace de manera virtual, no se hace con las redes sino de manera personal”, y desató un nuevo y prolongado aplauso.

El presidente de la Cámara de Diputados sostuvo que “el futuro de los acuerdos está en el diálogo”, y en ese sentido se comprometió a “contribuir en lo que esté a mi alcance para cerrar grietas”.

En otro pasaje, cerró la puerta que había dejado abierta Graciela Camaño hacía unos instantes, al aclarar que tal cual ha anticipado no buscará la reelección. “Graciela, nos vamos juntos”, precisó.

A continuación debían elegirse a las otras autoridades, siguiendo con la rutina de las sesiones preparatorias. Pero el diputado del PRO Alvaro González alteró el programa pidiendo la palabra para felicitar públicamente al presidente reelecto. “Hace bien en emocionarse (...) Somos seres humanos, nos emocionamos, nos enojamos, discutimos... Somos políticos, y en ese sentido pertenecemos, y me hago cargo, de ser oficialista. Un lugar donde muy poca gente te pide que te quedes. Bueno, yo soy de los que te pido que te quedes”, le dijo, e insistió: “Diste mucho en estos cuatro años, podés dar mucho más”.

Fuentes cercanas al presidente de la Cámara no descartaron a este medio la posibilidad de que Monzó pudiera rever su postura ante el ofrecimiento de algo que implique un reconocimiento para su gestión, como encabezar la lista de candidatos a diputados por la provincia de Buenos Aires el próximo año. Si bien el propio titular de la Cámara ha dicho que nunca estuvo en un cargo más de cuatro años, la posibilidad de volver a ser parte destacada de una campaña electoral -de la que fue raleado en 2017- podría ser un estímulo convincente para el histórico armador del PRO.

Pero habrá que ver si llegado el momento el gobierno nacional resuelve no prescindir de un hombre clave para el oficialismo en el Congreso, o si lo de Alvaro González fue una voz aislada

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