El ex gobernador chaqueño renunció en forma “indeclinable” a liderar ese bloque en la Cámara alta aduciendo fricciones entre la Casa Rosada y la UCR de su provincia.
El pasado 23 de agosto Rozas había protagonizado un mediático cruce con la vicepresidenta Gabriela Michetti -que casualmente ayer estuvo en Resistencia por una jornada del Consejo Nacional de Discapacidad- durante una audiencia del Senado luego que la funcionaria se negara a concederle una “cuestión de privilegio” para contestar dichos de sus pares del PJ. “Usted se cree dueña de la Cámara”, disparó aquella tarde.
En Casa Rosada aseguran que el portazo del dirigente radical no afectara a la coalición con el centenario partido.
“Es un caso asilado. Si venía todos los martes a la reunión de la mesa política con Marcos Peña y otros ministros para hablar de política y repasar la gestión. Su salida tiene más que ver con la elección interna de la propia UCR (en diciembre elige nuevo titular) que por otra cosa”, explicó ayer un funcionario consultado.
Acerca de las quejas por la intromisión del oficialismo en el radicalismo chaqueño, la fuente contestó que Rozas “armó las listas provinciales”.
Otro funcionario consultado, más consustanciado con la alianza de gobierno, coincidió en que Rozas “puso a su gente” y no dio lugar “a los aliados en el cierre provincial” de las listas que compitieron durante las primarias del 13 de agosto. Sin embargo, rechazó que el portazo del ex gobernador se deba a que quiera posicionarse frente a la elección del nuevo titular del Comité Nacional.
“No se sentía cómodo con el vínculo que hay con Casa Rosada. Tiene otro estilo político. Y también debe cuidar su salud”, consignó.
Por otro lado, en el gobierno ya piensan en los reacomodamientos de los gobernadores peronistas a partir del “23 de octubre” cuando comience a definirse el nuevo mapa político con vistas a las futuras negociaciones parlamentarias y las estrategias rumbo a las presidenciales de 2019.
Aunque algunos intentan mostrar “prudencia” respecto al favoritismo que expresan los últimos sondeos, otros ironizan sobre la nueva estrategia de Cristina Kirchner que busca llegar a otras audiencias para intentar sumar adhesiones y vencer a la lista encabezada por Esteban Bullrich en Provincia.
Fue el caso de un funcionario que, de visita por el palacio de gobierno, se solazó por lo que fue, consideró, otro gesto de “desesperación” de Cristina sumado a la batería de entrevistas que ha concedido en las últimas semanas.
De acuerdo con su relato, en la última reunión de la comisión directiva del club Gimnasia y Esgrima La Plata habrían rechazado un pedido de Unidad Ciudadana para que el plantel profesional comparta una “foto” con la ex presidenta. “Estuvo 8 años en el poder y siendo hincha de Gimnasia nunca nos dio bola. Ahora quiere sacarse una foto en campaña”, contó el atribulado funcionario.
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